Cada elección se habla del voto latino como el factor decisivo para la victoria, pero eso no ha sucedido antes ni pasará ahora de manera general, aunque sí será muy importante en algunos estados. Casi 60% de los latinos es de origen mexicano. Son por mucho los más importantes, pues les siguen los puertorriqueños con 10%. Pero cuando hablamos del voto latino debemos compartirlo según la región, porque en Florida el peso se lo llevan los cubanos y puertorriqueños, mientras en Washington hay muchos salvadoreños. El 35% del total ha nacido en Estados Unidos, así que el arraigo también es importante. Conforme pase el tiempo, las que ahora son minorías raciales importarán más política y económicamente. En 2050 los hispanos serán 25% de la población y junto con los negros y los asiáticos conformarán la mitad de la población. Ya hoy en Nuevo México 43% de la población es de origen hispano. Ese estado es lo que llamamos en Estados Unidos un swing state; es decir, que no es ni tradicionalmente demócrata ni republicano. Es un estado que el presidente Bush ganó en 2004 con menos de 6 mil votos; en el año 2000 el vicepresidente Al Gore ganó con menos de 400 votos. Ahora parece que Barack Obama ganará en esa región. California y Texas son también estados con una gran proporción de latinos: 43% y 48%, respectivamente; sin embargo, ésos no importan a los candidatos en esta ocasión tanto porque no son swing states. California es seguro para Obama y Texas para McCain. Pero Florida, Colorado y Nuevo México serán determinantes junto con su gran influencia hispana. Entre los latinos el sector mexicano es el que más ha crecido desde 1990. Es por los mexicanos que la población latina es llamada el “gigante dormido”, un sector con un enorme potencial político aún sin explotar. Faltan algunos años para ver ese cambio. Desde 1996 los demócratas han ganado la mayoría de los votos latinos, 72% ese año, pero en las elecciones de 2000 y 2004 la proporción se redujo un poco para beneficiar a los republicanos. Sin embargo, en la última elección parlamentaria en 2006 los demócratas recuperaron el trecho perdido. Es de esperar que 2008 confirme los comicios para elegir el Congreso. En las primarias la senadora Hillary Clinton ganó 67% de los votos latinos contra Obama. ¿Por qué? Más que un asunto de animadversión racial o de mayor afinidad de los Clinton con ese sector, Hillary contó con el respaldo de los dirigentes hispanos mientras que Obama ignoró a los líderes y apostó por la gente de a pie. Veremos si la estrategia le funciona contra McCain. Las cifras nos dicen que sí. En 2004, Kerry tenía 60% de los votos latinos; de hecho, el máximo histórico de los republicanos fue con Bush ese año; sin embargo, ahora las encuestas en ese grupo le dan una ventaja a Obama de 70%. El asunto de la raza de Obama, por ser el primer afroestadounidense con posibilidades de alcanzar la Presidencia, parece beneficiarle más que perjudicarle. En el National Survey of Latinos el demócrata tiene el apoyo de los latinos en una proporción de tres a uno sobre John McCain. De hecho, 32% considera que la raza le favorece en la elección, 53% lo ve indiferente mientras que 11% considera que le perjudica. En cambio, el factor parece sí perjudicar a McCain entre los latinos. Sólo 12% considera que la raza del republicano le favorece. A 58% le parece indiferente y 24% piensa que le es perjudicial. La misma encuesta señala que la preferencia general a nivel nacional de los hispanos sobre los candidatos es de 76% para Obama y 44% para McCain. Los datos nos brindan claves para entender la intención del voto latino, pero poco aportan para influir a esta altura de la campaña en las prioridades de demócratas y republicanos. En los cuatro swing states de mayor influencia latina, Colorado, Nevada, Nuevo México y Florida, sólo el último estado tiene una batalla reñida entre los latinos por delante (35% de preferencias por el demócrata, 38% por el republicano). Obama lidera en el resto de los tres estados en ese sector en una proporción de casi tres a uno. En resumen, aún falta tiempo para que el voto latino sea factor primordial a nivel nacional; sin embargo, ya ejerce una influencia local fuerte sobre ciertas entidades que pueden ser decisivas en la elección presidencial estadounidense. Profesor de la Universidad de Austin, Texas |