Ninguno de los dos candidatos a la Presidencia de EU ha demostrado que México o América Latina ocupe un papel importante en sus planes. El tema de la inmigración ha sido relegado y sus discursos se han centrado en la crisis económica, la guerra antiterrorismo en Irak y Afagnistán y la política hacia Irán, Rusia, China y otros países rivales en poder militar.Barack Obama nunca ha pisado América Latina. John McCain ya visitó el país, se reunió con Felipe Calderón y dijo estar dispuesto a cooperar en la lucha contra el narco y a apoyar la Iniciativa Mérida. Pero Obama es quien tiene una visión estratégica mejor definida hacia México. La plataforma electoral de McCain carece de propuesta de política exterior, no alude a América Latina ni menciona que el narco sea un asunto relevante de seguridad nacional. La de Obama sí contiene un apartado de política exterior, dedica espacio a América Latina y menciona la necesidad de una nueva iniciativa de seguridad hemisférica. Propone reuniones anuales con los presidentes de México y Canadá y anuncia que invitaría a grupos sociales a participar en la definición de la agenda. Así, es posible que la cooperación antinarcóticos incluya revisar el tema de derechos humanos y de rendición de cuentas de los organismos de seguridad mexicanos, que algunos senadores demócratas pretendían incluir en la Iniciativa Mérida. Plantea un intercambio de inteligencia en tiempo real para desmantelar cárteles, un esfuerzo para cortar el flujo de armas hacia México y atacar los mecanismos de lavado de dinero, inversiones en prevención del consumo de drogas en ambos países y cooperación con México para mejorar el profesionalismo de sus jueces y policías. Hasta el momento, ninguno de los dos candidatos ha hablado de la dimensión del narco en su país ni del esfuerzo para reducir el consumo de drogas, alterar su distribución y combatir la penetración del narco en sus policías. En EU no existe una evaluación de cuántas personas se dedican al narco en ese país, y si existe no se ha dado a conocer. El estudio más reciente fue realizado por la RAND Corporation en 1991 y estimaba que cerca de 1.8 millones de estadounidenses estaban conectados con la distribución y venta de drogas. La estabilidad relativa del consumo de mariguana, cocaína y heroína, más la expansión de las metanfetaminas, podrían hacer presumir que el número de personas dedicadas al narco no ha cambiado o quizá ha incrementado. De cualquier manera, si a eso agregamos la cifra de 500 mil mexicanos involucrados con el comercio ilegal de drogas que dio a conocer el secretario de la Defensa Nacional, entonces tendríamos que el narcotráfico podría alcanzar una fuerza delictiva combinada en ambos países de más de 2 millones de personas. Esta es la dimensión del problema que ninguno de los dos candidatos parece estar entendiendo. jlsierra@hotmail.com Especialista en seguridad y fuerzas armadas |