Dentro de los dramáticos escenarios de estas últimas semanas hubo una lección importante. Dos gobiernos neoliberales, los de Bush y Gordon Brown, dieron una muestra de pragmatismo. Descartaron sus telarañas ideológicas para adoptar políticas antes impensables, pero necesarias. Nacionalizaron, temporal y parcialmente, algunas instituciones financieras claves para rescatar al sistema. Surgió un nuevo bushismo: “Nacionalizamos para salvar al capitalismo”.Enseñanza valiosa para México. Enfrentar la crisis exige cambios de mentalidad y política. El Programa para Impulsar el Crecimiento y el Empleo va en esa dirección. La SHCP supera el dogma de que las finanzas públicas deben estar en equilibrio “contra viento y marea”. Rescatan la idea de que evitar una mayor caída de la actividad económica exige una política contracíclica que la modere. Ello requiere, como en todas las naciones avanzadas, un déficit fiscal, en este caso de 1.7% del PIB. Ello permitirá más inversión pública en infraestructura, que genere empleo, por 90 mil millones de pesos. Otra novedad es resucitar a la banca de desarrollo, que podrá financiar 130 mmdp. Muy buenas intenciones las dos. Pero la primera se va a enfrentar a la endémica incapacidad de ejecución de los proyectos. La segunda, a algunas instituciones importantes como Bancomext, que siguen “en terapia intensiva”. Otras ideas fundamentales pueden considerase: 1. El crecimiento de México ha estado limitado por una banca extranjerizada, dependiente de las políticas que fijan sus matrices, cuyo objetivo es generar utilidades en actividades como la banca de consumo con márgenes leoninos. Además, en este mundo al revés deben transferir recursos para apoyar “dueños” emproblemados. Es la oportunidad para que las autoridades mexicanas agreguen a su arsenal de políticas fijar criterios para que los bancos orienten crédito a sectores productivos y regiones que lo necesitan; igualmente las afores, hacia proyectos rentables de infraestructura y energía. 2. Sería una ocasión propicia para promover la compra de Banamex por un grupo empresarial mexicano. 3. Como aficionado al futbol, pienso que el presidente Calderón ha actuado con la misma tozudez que el entrenador Eriksson. Así como éste mantiene a Gio y a Vela, jóvenes inexpertos que como delanteros no meten un gol ni por equivocación, él sostiene miembros de su equipo que no están a la altura para enfrentar nuestros graves problemas donde requiere gente de experiencia y capacidad. La crisis da la oportunidad de pensar en grande; si seguimos actuando “en chiquito”, con parches, más de lo mismo, los riesgos aumentan. Ex subsecretario de Hacienda |