Parecería que como resultado de la crisis económica de EU el hoyo en que hemos estado metidos se está haciendo aún más profundo.Es cierto que México no puede salir ileso de una crisis como la que vive el mundo, pero no nos confundamos, la crisis por falta de crecimiento económico y empleo en nuestro país tiene más de 25 años y la crisis mundial sólo hizo más grande el problema. El país sigue muy rezagado en competitividad, y varias reformas que podrían hacer más atractivo a nuestro país para la inversión nacional y extranjera siguen pendientes, y no se ve por dónde puedan salir en lo que resta del sexenio. La reforma a Pemex, que quizá apruebe el Congreso, tendrá poco impacto, ya que no abrirá espacio a la inversión privada, y la reforma laboral seguramente será pospuesta nuevamente. Cada vez que hay crisis se habla de desregulación, pero en la realidad seguimos siendo un país muy complicado para invertir; la corrupción, lejos de disminuir, se ha generalizado a todos los niveles de gobierno. La aplicación de justicia sigue lenta y sujeta a la discrecionalidad y la corrupción del Ministerio Público y los jueces. Si a esto le sumamos la violencia por el narcotráfico, la inseguridad y el miedo que vive la población, y la confrontación política actual y la que va a darse el próximo año electoral, el panorama nacional no es muy prometedor. Las medidas anunciadas por el Presidente para enfrentar la crisis son positivas, pero son sólo para la coyuntura, y dejan de lado propuestas de fondo para enfrentar la falta de acuerdos e impulsar el crecimiento económico y del empleo. Parecería que la agenda presidencial para el sexenio se ha agotado y que las propuestas son sólo para ver cómo salimos mejor librados. Dicen que la oportunidad la pintan calva. La crisis puede abrir la puerta para que el gobierno se fortalezca y recupere la confianza perdida. Se requiere que el Presidente sea más audaz y de cara a la población plantee los cambios que requiere el país para poder enfrentar la inseguridad, la deshonestidad, la regulación excesiva y la falta de crecimiento económico y del empleo. En los últimos años nos hemos conformado sólo con hacer lo que es posible políticamente y nos hemos olvidado de los cambios de fondo que requiere el país no para paliar la crisis actual, sino para salir del hoyo en que estamos. La coyuntura le da al Presidente la oportunidad de hacer una propuesta integral y de fondo de los cambios que requiere México para aprovechar las oportunidades que tenemos. Ojalá las propuestas presidenciales no se queden sólo en el discurso de la coyuntura y vayan a una propuesta de mediano y largo plazos sobre lo que tenemos que hacer para salir adelante. demetriosodi@hotmail.com Analista político |