Dada la situación económica en el mundo, no sabemos si hoy la Bolsa de Valores perderá más o recuperará algo, tampoco si en cualquier parte del llamado mundo desarrollado aparece otra institución financiera rescatada por, ni más ni menos, el odioso gobierno, para contribuir a paliar una crisis de mayor tamaño a la que estamos viviendo y de la que nadie se atreve a decir cuál será la mejor salida, si acaso hay alguna.Por eso resulta lamentable —y muestra el tamaño de algunos de los secretarios de despacho de este gobierno panista— el caso del recién nombrado secretario de Economía, quien cuenta con amplia experiencia en la materia, sobre todo por su paso en la gerencia de la Unión Social de Empresarios Mexicanos. El ilustre funcionario no ha dejado de abrir la boca y declarar, por ejemplo, según registra EL UNIVERSAL el pasado lunes, que “México tiene la capacidad para sortear las condiciones de inestabilidad generadas por la crisis financiera de EU” o, al día siguiente ante diputados, que “tomar medidas extraordinarias sería anticiparnos a algo que todavía no sucede”. También expresó que el tema de las tarjetas de crédito no se avizora como problema grave, a pesar de las altas tasas de interés que cobran por su uso. Quizá es el único miembro de cualquier Poder Ejecutivo en el mundo que hoy se atreve a decir tales barbaridades. Sería conveniente que leyera, por ejemplo, las recientes declaraciones del señor Manuel Medina Mora, presidente del Citigroup para México, quien reconoce la existencia de un problema real con las tarjetas de crédito, explicándolo por el relajamiento de los criterios de otorgamiento en algunos bancos: si ya se contaba con una tarjeta bancaria de crédito, la competencia otorgaba otra sin el menor análisis de la situación económica de los clientes. En tres años las tarjetas de crédito en México casi se han duplicado, superando los 26 millones, con un crédito promedio de 28 mil pesos, es decir, casi tres veces el salario del tarjetahabiente, según la Condusef. Se menciona que la cartera vencida, más la ya castigada por los bancos ante la imposibilidad de cobrarla, conforma más de 15% de la cartera total de este tipo de crédito. Según datos publicados en los medios, el monto promedio de deuda de las familias en este instrumento está por encima de los 50 mil pesos y, ante la imposibilidad de liquidarla, como es el caso de muchos, los intereses llegan a más de 40%. Incluso ya se habla de crear un “barzón de tarjetahabientes”, para desembocar en un Fobaproa que ayude a resolver el problema que, de acuerdo a lo que está ocurriendo, aumentará el número de tarjetahabientes que no puedan pagar ni el mínimo, entre otras cosas por el insultante cobro de intereses y comisiones que expolian a los mexicanos con la complicidad de las autoridades en la materia, y que han generado las grandes utilidades que los bancos extranjeros remiten a España, Inglaterra o Estados Unidos. Este gobierno, además de los graves problemas que enfrenta en materia de procuración de justicia, en la situación económica tendrá esta bola de nieve que es la deuda por tarjetas y que provocará grandes tensiones sociales. Sería conveniente desde ahora ir analizando y buscando soluciones. Claro, para ello se necesita gente capaz y pensante, muy diferente al actual secretario de Economía. Con personas como él, el gobierno no convencerá de sus políticas a nadie. Analista político y economista |