Frente a la violencia del crimen organizado, hay que perder el miedo a debatir sobre la legalización de las drogas, pero si hay propuestas en ese sentido, éstas deben considerar que la medida no es un asunto simple. No puede ponerse, por ejemplo, en un mismo “paquete” a la mariguana y la cocaína.En entrevista con EL UNIVERSAL, el nuevo presidente del Partido Socialdemócrata, Jorge Díaz Cuervo, dijo que una de las propuestas de su organización será la legalización de las drogas. “Primero la cannabis (mariguana), y en una siguiente etapa sería la coca, hasta ahí. Porque con éstas dos drogas, el alcohol y el tabaco, digamos, la gente tiene para pasársela bien”. Lo que preocupa es que el criterio para promover la legalización de esas drogas sea que son suficientes para “pasársela bien”. A diferencia de la mariguana, el uso de la cocaína, ni siquiera el abuso, produce daños estructurales en el cerebro que se traducen en cambios en la forma de procesar información o ideas, el lenguaje, la capacidad de abstracción, el pensamiento y la conducta. Aun si la legalización fuera sólo en drogas menos agresivas para el sistema nervioso, la propuesta debe considerar el estado actual del sistema educativo y de salud mexicano. El alcohol y el tabaco son hoy por hoy causantes de graves problemas de salud pública. El exceso en el consumo incluso entre los menores se incrementa desde hace décadas. Parece, por lo tanto, que nuestras instituciones no están preparadas para enfrentar nuevos desafíos. Es incierto si la autorización borraría lo lucrativo del narcotráfico en territorio nacional. En todo caso, incidiría poco en la principal fuente de dinero de los cárteles mexicanos: Estados Unidos. De hecho, no hay visos de que el país vecino esté dispuesto a levantar la prohibición, lo cual eliminó el tráfico de alcohol en los años 20. Aquí, en este mismo espacio, nos pronunciamos hace meses por que la legalización de las drogas dejara de ser un tabú: “Su discusión es obligada más ahora que la guerra contra el narcotráfico se ha recrudecido”. Sí, pero esa decisión no puede darse a la ligera; debe estudiarse de manera seria qué drogas se legalizarían, en qué cantidades y bajo qué condiciones. Lecciones de la crisis en Estados Unidos
Para salir de su crisis económica, Estados Unidos crea ya un instituto similar al Fobaproa mexicano para que la caída de varias instituciones crediticias no arrastre también el dinero de los ahorradores. La lección para México está en la falta de regulación de un mercado que, está demostrado, no puede autolimitarse. Las hipotecas denominadas subprime detonaron el desastre, pero son sólo una parte de él. La banca de inversión en Estados Unidos gastó sin preocuparse de los riesgos mientras los reguladores de ese país brillaban por su ausencia. Esto nos recuerda vivencias propias. Después de la crisis de 1995, México tardó años en recuperar la confianza de inversionistas y consumidores. El financiamiento a la vivienda y otros productos a largo plazo son un logro reciente que el país debe cuidar con parámetros claros para el funcionamiento del mercado sin caer en intervencionismos, como en Venezuela, igual de contraproducentes que el libertinaje estadounidense. En tiempos difíciles la regla suele ser la cautela, pero en materia regulatoria convendría a México pasar a la acción. Los especuladores y los prestamistas depredadores no conocen fronteras. |