Se cumplieron siete años de los atentados del 11 de septiembre en EU. Este aniversario se lleva a cabo en un ambiente politizado, ya que los vecinos viven las últimas semanas de las campañas presidenciales. Si usted, estimado lector, ha seguido estas elecciones, se habrá dado cuenta de que en este momento los candidatos republicano y demócrata van empatados; en este momento en las encuestas tal vez John McCain tendría una pequeño margen a su favor.Pero aun ante esta realidad, tuvieron la capacidad de llegar a un acuerdo: irían juntos al espacio donde antes se erigían las torres gemelas en memoria de las víctimas de los atentados. Esta capacidad de acuerdo podría ser una lección para políticos que viven agarrados de las greñas en todas partes del mundo. Parecería que el mensaje a los electores era que tratarían de sacar raja política en este aniversario. ¿O en verdad fue este su mensaje? Tal vez ambos candidatos reconocieron que si uno de ellos trataba de buscar ventaja ante esta tragedia, el electorado lo castigaría. Les saldría el tiro por la culata. En EU cualquier candidato que busca ventajas ante una tragedia corre muchos riesgos políticos. Más allá, quien sea el nuevo presidente de EU enfrentará un difícil dilema: seguir con la estrategia en Irak, ir lentamente reduciendo la presencia de tropas extranjeras a pesar del cansancio ante la guerra y continuar protegiendo el país de actos terroristas de grupos musulmanes fundamentalistas, al mismo tiempo que se enfrenta a un EU en una grave crisis económica a pesar de los que diga el presidente Bush. La semana pasada entrevisté a Robert Grenier, ex director de la unidad terrorista de la CIA. La plática confirmó mi percepción sobre el tema. Un primer asunto a desentramar es el statu quo de Al-Qaeda. A siete años de distancia: ¿cómo se encuentra? ¿Sigue siendo fuerte? ¿Continúa ejerciendo la misma influencia? Un primer análisis me dice que el movimiento se ha debilitado en su seno, en sus estructuras ideológicas más profundas, y que en el mundo islámico está destinado a fracasar sobre todo en su parte doctrinal, ya que los más importantes líderes del islamismo están contra Bin Laden y los objetivos de su movimiento. De acuerdo con el ex funcionario, la misma organización terrorista no sabe o no quiere aceptar o no le importa su condición de debilidad ideológica, por lo que podemos estar en presencia de una lucha a largo plazo, sangrienta, desgastante y costosa, principalmente en Afganistán y Paquistán, donde ha logrado consolidarse en su estrategia de plantar una zona de seguridad entre las fronteras de ambos países, lo que está fomentando un conflicto regional. Ahí es donde se dará la batalla y donde es posible que se establezca el siguiente gran frente de batalla contra el terrorismo. Próximamente, es también conocido que EU está a poco menos de tres meses de elegir a su nuevo presidente, lo cual podría significar un cambio sustancial en la estrategia contra el terrorismo, una nueva visión, algo. Sin embargo, atendiendo a los perfiles de McCain y Obama y a la situación del país, es previsible que en lo general no haya cambios, pero en lo que se refiere a Afganistán y Paquistán, por lo menos Obama —quien ha afirmado que la estrategia antiterrorista de EU se ha centrado obsesivamente en Irak—, de convertirse en presidente deberá justificar con hechos las declaraciones que con tanta fuerza ha sostenido. A pesar del panorama de regionalización del conflicto y de debilidad ideológica del movimiento, que lo condenará tarde o temprano al fracaso, expertos en seguridad nacional no descartan la posibilidad de que se presente un ataque terrorista (islámico), porque aún existen células sumamente interesadas en pasarle factura a EU y afectar severamente sus intereses. Lo sorpresivo de esta crónica de un ataque terrorista anunciado no radica en que se vaya a presentar, sino en que los expertos se preguntan por qué todavía no se ha dado. El siguiente presidente, ya sea Obama o McCain, no la tendrá fácil. Para ver parte de la entrevista con Robert Grenier ir a www.anamariasalazar.com. Analista política |