Conforme han pasado los días luego de la reunión del Consejo Nacional de Seguridad celebrada el 21 de agosto en Palacio Nacional, se ha ido fortaleciendo en la opinión pública la idea de que el desbordamiento de la violencia en el país está vinculado, fuertemente, a la corrupción.Y es que a cada paso descubrimos que los cárteles de la droga y las bandas de secuestradores están formados por ex militares o ex policías que han puesto al servicio de esos grupos delictivos los conocimientos y destrezas adquiridas en sus anteriores oficios. Es el caso, por ejemplo, de Sergio Humberto Ortiz Juárez, presunto líder de la banda de La Flor, quien trabajó en la antigua Dirección de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPD). Aparte de está inclusión en actividades ilegales por parte de individuos que pasaron por los cuerpos de seguridad del Estado, hay otra vertiente de la corrupción: el círculo de protección que funcionarios y policías les brindan a quienes cometen actos fuera de la ley. Podemos citar en causa la reciente detención de 35 elementos de la Policía Municipal de Torreón que pretendieron liberar a sicarios del cártel del Golfo que eran trasladados a la cárcel. Se enfrentaron a las policías federal y estatal, y también a miembros del Ejército, hasta que fueron sometidos. Casos como los citados no son la excepción y mueven a sostener que mientras no se combata la corrupción, poco se podrá hacer para que la inseguridad se revierta. Hay, pues, una doble tarea: de una parte, el combate a la delincuencia organizada; de otra, la lucha contra la deshonestidad en las instituciones públicas. Lamentablemente descuidamos el buen funcionamiento del aparato estatal. Ahora estamos sufriendo las consecuencias de no haber reparado la casa a tiempo. Como se lee en Eclesiastés (10, 18) en la parte relativa, precisamente, al mal gobierno y la templanza que se requiere para corregirlo: “Por la negligencia se cae la techumbre y por la pereza se dan goteras en la casa”. jfsantillan@itesm.mx Académico del Tecnológico de Monterrey (CCM) |