Mejorar la seguridad en la región de la triple frontera, donde se juntan Argentina, Brasil y Paraguay, es uno de los retos del nuevo presidente paraguayo Fernando Lugo. ¿Qué pasos dan Brasil, Argentina y EU para atacar las actividades ilícitas en la región? ¿Tienen éxito? ¿Qué más se necesita? R: Alejandro Chacoff: “En los últimos dos años ha aumentado la cooperación en el área. Luego de diferencias entre Brasil y EU a finales de 2006 ante acusaciones de que la zona era refugio seguro para actividades terroristas, ambos países han suavizado sus críticas. EU ha reconocido que el financiamiento terrorista es sólo uno de los problemas y ha apoyado un esfuerzo para ayudar a combatir el crimen organizado. A su vez, Brasil, Argentina y Paraguay han intensificado sus esfuerzos para vigilar conjuntamente la región. “Pero los cambios han sido lentos. La zona sigue siendo remota y difícil para la policía, y es improbable que las tasas de contrabando disminuyan mucho en el corto plazo. Incluso en rubros donde se han registrado avances, los delincuentes han sido rápidos para adaptarse. Evidencia creíble sugiere que los falsificadores han adoptado rutas alternativas (como usar la frontera entre Mato Grosso do Sul y Paraguay). “Un problema grave es la diversidad de las deficiencias de seguridad, que requieren distintas soluciones. Se han intensificado los esfuerzos para contener las drogas y la mercancía ilegal, pero no para combatir el tráfico humano. “Además, existen deficiencias estructurales que requieren políticas más amplias y que no pueden ser resueltas a corto plazo. La más obvia es la corrupción policial, que sigue siendo una de las preocupaciones principales de las tres ciudades que conforman la zona: Ciudad del Este en Paraguay, Puerto Iguazú en Argentina y Foz do Iguacu en Brasil. Faltan recursos para luchar efectivamente contra el crimen transnacional. Aunque en los últimos años han surgido tendencias de colaboración positivas, ninguno de los gobiernos está dispuesto a pagar la cuenta”. R: Donald Planty: “El área ha sido escenario de actividades ilícitas durante años: tráfico de armas, narcotráfico y otras. Históricamente, la mayor parte de esta actividad ha sido de baja a mediana intensidad, sin convertirse en una amenaza de seguridad importante para ninguno de los tres países o EU. “Desde hace algunos años, EU ha instado a Argentina, Brasil y Paraguay a controlar estas operaciones criminales más eficientemente, pero la cooperación entre los tres países ha carecido de coherencia. Desde el 11 de septiembre de 2001, a EU le preocupa la existencia de células terroristas en esta área y presiona para que se combata al crimen y se vigile a la población originaria de Medio Oriente que reside en la zona. “Hasta la fecha, sin embargo, la situación local no ha cambiado drásticamente, a pesar de la mayor vigilancia. Brasil ha combatido el contrabando de productos, pero la limitada efectividad de las medidas judiciales se vincula con las percepciones de que la actividad ilegal en el área no amenaza la seguridad nacional. Mientras estas percepciones prevalezcan en el ámbito político, es improbable que la situación mejore”. R: Rosendo Fraga: “Brasil tiene varias triples fronteras desde un punto de vista de seguridad. Comparte frontera con 10 países de Latinoamérica. El único con el que no tiene frontera es Chile. Una está en la región del Amazonas, en la intersección con Colombia y Perú. En ese caso, el problema son las FARC. Los presidentes Lula, García y Uribe realizaron una cumbre ahí a fin de acordar acciones para contener un posible retiro de la guerrilla colombiana hacia Brasil. “En el Mercosur, la región de la triple frontera también es un área delicada. Ahí viven musulmanes con buena posición económica que son una fuente probada de recursos para organizaciones como Hezbolá. También se ha demostrado que al menos uno de los participantes en los ataques suicidas contra la embajada de Israel en 1992 y contra el centro comunitario judío AMIA en 1994, en Buenos Aires, ingresó primero por Paraguay. “La situación es compleja porque el control del gobierno paraguayo sobre su parte de la triple frontera ha sido débil, y aún está por verse si esto cambiará con alguien como Lugo en la presidencia. Designar como ministro del Exterior a alguien que ha defendido la causa palestina demuestra que no está consciente del significado internacional del problema en la triple frontera. El asunto se vuelve más complejo cuando se considera que la conexión iraní fue decisiva en los ataques fundamentalistas en Argentina, y este mes el vicepresidente de Irán visitó Bolivia, donde instó a crear un frente contra EU. “Para concluir, Argentina y Brasil deberían demandar que controlar la región de la triple frontera sea una prioridad para Lugo, que al menos hasta el momento no ha mostrado estar consciente del problema”. R: Vander Giordano: “Las preocupaciones en torno de la región son históricas, y ya es un reto grande desarrollar cualquier programa en la zona, sin mencionar políticas públicas y procedimientos. Esto es resultado de varios aspectos culturales distintos, y de cuestiones de soberanía y legislación. Los esfuerzos para identificarlos e implementar soluciones se realizan en forma unilateral. Vemos esto en algunos estados de Paraguay, como ‘Paraná en Acción’, un servicio gratuito que es un programa de un gobierno estatal. “También lo vemos en Brasil, a través de la instensificación de los programas de revisión de la Reserva Federal, que ha aumentado la presencia de la Policía Federal en la región y mejorado el equipo utilizado por instituciones de inspección en la frontera. Incluso si hubiera programas conjuntos más fuertes (por ejemplo, sumando las fuerzas de inteligencia en estos países), estas iniciativas serían muy tímidas en comparación con los problemas que enfrenta la región. “Las reformas que buscan combatir la corrupción y mejorar la infraestructura física de Paraguay y las regiones fronterizas serán los pilares fundamentales para garantizar el crecimiento sustentable de la región. “Es a través de la creación de nuevos empleos formales, y de programas dirigidos a mejorar la salud básica y los programas educativos de Paraguay, como el país generará un nivel de vida más alto para sus ciudadanos y reflejará un ajuste positivo en la economía. Ello dará más transparencia para atraer y mantener los recursos necesarios para la sociedad del país”. Chacoff es analista de riesgo político de la oficina de Latinoamérica de Control Risks; Planty es presidente de Planty & Associates LLC; Fraga es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría en Argentina Traducción: Gregorio Narváez |