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México D.F., a 29 de agosto de 2008 | 11:43 PM

José Fernández Santillán
Y todavía se sorprenden
29 de agosto de 2008


Ahora que la violencia en nuestro país se ha desbordado, hay acuerdo en que debemos fortalecer a las instituciones públicas. Y es cierto, el mejor invento que hasta ahora ha concebido la humanidad para frenar el salvajismo es el Estado. Debemos, pues, rehabilitar al poder público para echar atrás al narcotráfico, los secuestros y la delincuencia callejera que está alterando seriamente la paz social.

Thomas Hobbes, el más grande estudioso del problema de ejercicio privado de la fuerza, así como de la manera mediante la cual se puede resolver la inseguridad, afirmó que el Estado es la maquina maquinorum, vale decir, el mecanismo del cual dependen los demás mecanismos de la sociedad para que ésta funcione adecuadamente. Por ese motivo, asemejó al Estado con un sistema de relojería que debía ser cuidado, permanentemente, para que rindiera los frutos deseados.

La alteración o supresión de alguna de sus piezas haría que el complejo artefacto se dañara o, incluso, dejara de servir.

La mención de la maquina maquinorum de Hobbes viene al caso porque hoy los mismos que añoran el poder del Estado para frenar la violencia son los mismos que, a lo largo de los últimos 30 años, se dedicaron a desmantelarlo.

Ciertamente, pudieron haber corregido los males que aquejaban al Estado mexicano como la corrupción y la ineficiencia; pero lo que hicieron fue agravar esos padecimientos y provocar otros nuevos como, precisamente, la proliferación de la violencia que el viejo sistema había podido controlar. Como niños que destripan un juguete, “los hombres del poder” se ocuparon de demoler el poder. La consecuencia es el desorden imperante.

A nuestros “genios modernizadores” les pasó lo que a las Peliades de la mitología griega: Medea las convenció de que si cortaban en pedazos a su padre y lo echaban en un perol de aceite hirviendo, el anciano volvería a la vida joven y rozagante.

Las hijas de Pelias procedieron a descuartizarlo y echarlo al cazo. ¡Sorpresa!: su progenitor nunca apareció.

jfsantillan@itesm.mx

Académico del Tecnológico de Monterrey (CCM)

  Acerca del autor
email:josferna@itesm.mx

Director del Centro de Investigaciones en Humanidades, ITESM-CCM. Es doctor en Ciencias Políticas por la UNAM y la Universidad de Turín, Italia.

Recibió el Premio Nacional en Administración Pública del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) en 1980 y el Premio Nacional Universitario en Ciencias Sociales.

Es reconocido como investigador nacional. Ha escrito ampliamente en las áreas de administración pública y democracia.

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