En países desarrollados, los atletas que ganan oro lo hacen gracias a todo el apoyo de un sistema de promoción del deporte desde los primeros años de escuela.En México, el deportista que gana una medalla lo hace a pesar de todas las limitantes con que se encuentra. Esto no es sólo en el deporte, también en la cultura, las artes y la ciencia. Quienes logran triunfar lo hacen en medio de obstáculos. Un emprendedor que desea iniciar un negocio tampoco se encuentra con el apoyo de un sistema normativo que favorezca la actividad productiva y el empleo. Al contrario, se encuentra con absurdas regulaciones, cansados trámites, corrupción y falta de interés de las autoridades que debieran facilitarlo todo. Por ello, cada vez importa más el tema regulatorio en México. Por ejemplo, detrás de la discusión sobre Pemex debe estar la visión obligada de la excelencia y la competitividad. Lograrlo es garantía de soberanía, no al revés. Pero la competitividad no sólo es obra y gracia de las instituciones. Así como nuestro medallista de oro, Guillermo Pérez, no cenó demasiado el día anterior para salirnos con la excusa de que por agruras no triunfó, como declaró absurdamente nuestro competidor en caminata, así también el éxito, las utilidades, la transformación de la sociedad, el desarrollo no están reservados a país, grupo o individuo alguno; son una conquista que se logra buscando la excelencia, la competitividad, desarrollando las habilidades, trabajando fuerte y teniendo una visión de largo plazo. Es una decisión que comienza en lo individual y trasciende al grupo. México será una potencia olímpica cuando tengamos autoridades a quienes interese que todas las mujeres en edad reproductiva ingieran ácido fólico; cuando lleven a cabo programas para evitar la dispersión de la población; cuando se preocupen por que los ciudadanos no hagan absurdas colas en las carreteras porque la cuota siempre es fraccionaria. México será una potencia olímpica cuando sus habitantes no tiremos basura; cuando al ver la direccional del coche de enfrente no busquemos atajarle rápidamente el espacio; cuando tengamos un comercio justo y productos de calidad; cuando respetemos a los animales. En suma, ser campeón es producto de hacer bien todas las cosas. Así lo hizo España desde 1976. Por ello, para obtener más medallas exijamos a Congreso y gobiernos una política deportiva de Estado y busquemos cada uno de nosotros el oro en urbanidad, productividad, ejercicio, sana nutrición, estudio, trabajo y afán de justicia. emoctezuma@tvazteca.com.mx Presidente ejecutivo de Fundación Azteca |