La invasión de Georgia a Osetia del Sur y Abjasia este 8 de agosto, primero, y la invasión de Rusia a Georgia como respuesta, después, evocan el asesinato del archiduque Ferdinando que precipitó el inicio de la Primera Guerra Mundial. La actual coyuntura nos debe recordar cuán interrelacionado e interdependiente está nuestro mundo.EU ha estado procurando aliados cuyos países colindan con la actual Rusia. Georgia y Ucrania son dos de esos aliados, al igual que Polonia y la República Checa. Promueve la incorporación de Georgia, especialmente, a la OTAN, en un paso que daría a EU una “relación especial” con un país por cuyo territorio pasa el estratégico oleoducto BTC (Bakú-Tbilisi-Ceyhan): de Azerbaidján (Bakú) atraviesa Georgia (Tbilisi) y arriba al puerto turco de Ceyhan, en el Mediterráneo. Junto con ello, la administración de EU ha querido emplazar una red de misiles en países fronterizos con Rusia, aunque niega su utilidad ofensiva contra ella. La UE ha seguido una política un poco más dispersa frente a Rusia, pues sus intereses económicos no necesariamente coinciden con las visiones estratégicas en su interior. El presidente francés Sarkozy está en Moscú procurando un cese al fuego en Georgia, mas no un retiro de las tropas rusas de ese país. Parte de la UE defiende sus empresas petroleras en la zona, pero otra, la alemana, ve por un interés estratégico distinto. Al parecer el Vaticano tiene que ver con la construcción de una “tercera alianza” en Europa occidental y oriental. Ratzinger ha impulsado la reunificación de la Iglesia católica en todas sus expresiones mundiales: los ortodoxos de Rusia, los anglicanos en Gran Bretaña y hasta iglesias dispersas de África. Pero la alianza estratégica pudiera conformarse, entre otras rutas, por la unificación de los rusos ortodoxos y el Vaticano, para consolidar un nuevo eje Roma-Berlín-Moscú. Es un eje destinado, entre otras cosas, a oponerse a la continuada, pero mermada, hegemonía de EU en el mundo. Surge con la idea de que su poderío militar e industrial va en declive y que ha llegado la hora de sustituirlo con otros ejes y fuerzas, incluso con otros intereses religiosos que no sean los del protestantismo. La religión es un nuevo punto de encuentro/desencuentro en el mundo, guiado por intereses económicos y de un pensamiento hegemónico. Hay, en curso, un realineamiento de las grandes alianzas regionales y mundiales. México tendrá que definir una estrategia para insertarse con oportunidad e inteligencia en ese concierto mundializado. ricardopascoe@hotmail.com Analista político |