Uno de los elementos más importantes en la política es el tiempo. Jugar contra él puede ser muy difícil, incluso desastroso. Hoy, el tiempo es ya el de la elección intermedia, y hacia ella van los partidos.El PAN tuvo su reunión nacional hace unos días, y todo indica que se apostó a la unidad interna, antes que a cualquier otra cosa. No sólo se le abrió espacio a Vicente Fox, sino que incluso se anunció la guanajuatización del país, lo que sea que eso signifique. Habrá que ver si esa unidad interna compensa los efectos negativos que estos dos anuncios han tenido hasta hoy. El PRI tendrá su reunión dentro de un par de semanas, y en ella habrá de establecerse el nuevo equilibrio interno. La aparente hegemonía de Beltrones deberá enfrentarse al lento y cuidadoso tejido de Paredes, y del enfrentamiento saldrá el PRI que contenderá en la elección intermedia. El PRD, en cambio, no ha podido dejar atrás su elección, y no es claro cuándo podrán definir su situación interna. No sólo tienen en el Tribunal Electoral la última instancia para definir su presidente, sino que llegaron peleando, literalmente, la conformación de su Consejo. Con esta turbulencia al interior de los partidos grandes, es difícil tomar decisiones en el Congreso. Ya hace tiempo que recordábamos que una vez iniciado el proceso electoral, la coalición que tanto aportó en 2007 quedaría rota, y así parece que será. Quedan pendientes, sin embargo, la reforma petrolera y el presupuesto del próximo año, y ambas tienen que resolverse, en el sentido que sea, en el periodo ordinario que inicia en septiembre. Pero las posiciones que hemos visto hasta hoy en los partidos no es fácil que se mantengan en esta nueva situación. Simplemente, es otro tiempo, y éste es determinante en política. Lástima que así sea y ahora será más evidente por qué no era buena idea tener un debate largo, por no mencionar otras tretas dilatorias. Es cierto que hay unas semanas antes de que la carrera electoral eclipse todo, pero son pocas. El proceso de recomposición del mapa político nacional no se detiene, aunque los partidos no lo perciban. Habrá muchos que tendrán tiempo de sobra, dentro de un año, para pensar en esta dinámica que hoy menosprecian, pero ya será tarde. El tiempo es fundamental en política, y no es fácil comprenderlo. www.macario.com.mx Profesor de Humanidades del ITESM-CCM |