Los teléfonos celulares se han convertido en productos de consumo masivo, instrumentos efectivos de comunicación y herramientas de trabajo imprescindibles para muchas personas. Se estima que hay actualmente alrededor de 3 mil 500 millones de usuarios de telefonía móvil en el mundo, lo que significa más de un celular activo por cada dos habitantes.Estas cifras sugieren que no es exagerado afirmar que asistimos a una suerte de “democratización del celular” que abarca a todos los segmentos sociales y grupos de edad. La difusión mundial de esta innovación tecnológica ha sido sorprendentemente veloz. Según expertos, tomó 20 años superar los primeros mil millones de usuarios de telefonía celular en el planeta; la cifra de 2 mil millones fue alcanzada apenas 40 meses después; y el umbral de los 3 mil millones se superó dos años más tarde, en julio de 2007. México no es la excepción de esta dinámica. En el país hay más de 71 millones de usuarios de telefonía celular, cuando hace poco más de 10 años sólo se registraban alrededor de 2 millones. No está mal para un país con 107 millones de habitantes. Lo ideal sería lograr cobertura universal en todo el territorio nacional y garantizar comunicación instantánea a quien lo requiera, lo cual parecería ser —de acuerdo con las tendencias de expansión recientes de la telefonía celular— una meta no muy lejana. Estamos ante un instrumento muy apreciado en la vida moderna cuyos patrones de uso y eventuales consecuencias sociales ameritan profundas reflexiones. ¿Cuál es el impacto de la utilización de la telefonía móvil en nuestras vidas? ¿Transforma el uso de este instrumento la interacción de las personas? Howard Rheingold, sociólogo estadounidense, dice que la gente siempre está accesible gracias al celular y esa condición garantiza libertad, aunque también puede convertirse paradójicamente en un medio para esclavizar. El celular está presente en muy diversos ámbitos de nuestra vida cotidiana. A pesar de que la función principal del celular es la comunicación de voz, su rápido desarrollo lo ha convertido en una herramienta capaz de brindar otras muchas funciones y servicios (navegar en la internet, revisar correos electrónicos, reproducir música y tomar fotografías, entre otros). Gracias a la versatilidad de este instrumento, nos estamos acostumbrando a ver a las personas entretenidas en el uso de algunas de las funciones de su celular. La creciente penetración de la telefonía móvil en México y en otros muchos países pone de manifiesto el éxito de esta innovación, la cual se ha transformado para muchos en una auténtica necesidad. El tema cobra actualidad debido a la llamada portabilidad numérica (es decir, el derecho que tienen los usuarios de llevarse consigo su número telefónico en caso de cambiar de operador), que entró en vigor en el país en fecha reciente y lo hará en otros países de América Latina muy pronto. Se prevé que esta nueva regulación contribuirá a dinamizar el mercado de telefonía móvil, fomentará más competencia y obligará a las compañías operadoras a brindar un mejor servicio y a ofrecer tarifas más bajas para retener a sus clientes actuales, además de reducir las barreras de entrada y mejorar las condiciones de acceso a esta tecnología. Esta es una muy buena noticia que sugiere una nueva aceleración del proceso de “democratización del celular”. r_tuiran@yahoo.com.mx Analista |