El Palacio de Bellas Artes presenta la obra de José Luis Cuevas. Se trata de una retrospectiva desde la década de los 40 hasta nuestros días, compuesta por más de 250 piezas en acuarela, tinta china, serigrafía, litografía, cerámica y empleo del hierro en esculturas, incluso dibujos con notas escritas como: “Hubo algo desagradable: la presencia de un mal sacerdote que trató en todo momento de ensombrecernos nuestra felicidad diciéndonos cosas hirientes. Algunos amigos nos dijeron que no hiciéramos caso a lo que el cura decía porque estaba totalmente ebrio”. Las obras son escenarios donde los personajes representan el mundo ante un auditorio curioso y luego sorprendido, pues ese mundo, aunque cotidiano, es transfigurado hasta lo inédito. Las personas, en sus diferentes roles en las calles de las ciudades actuales, son expuestas en la esencia de sus papeles: la imagen cruda de la prostituta, del mendigo, del enamorado, del paseante. Los seres humanos descubiertos como actores. El mundo como un circo. Usted puede observar animales impuros, seres poderosos y violentos, locos y castigados, mujeres entregadas y voluptuosas, hombres grotescos, avidez sexual. Daniel Villaseñor Martínez, Estudiante de Filosofía de la UAM-Iztapalapa |