Hoy hago una breve desviación de mi ruta temática para relatar algunas experiencias —recientes y muy antiguas— de conducir en las carreteras mexicanas, en particular la de cuota entre la ciudad de México y Oaxtepec. Estas experiencias incluyen el ser usuario de la tarjeta electrónica IAVE, que se supone le hace a uno la vida más fácil al permitir pasar más rápido casetas de cobro, especialmente cuando están congestionadas.Las últimas dos semanas he tenido que viajar en esa carretera casi todos los días hábiles, de ida y vuelta al DF. A todos los amigos del extranjero que han venido a visitarnos y los llevamos a esa zona, especialmente los que vienen de España, les asombra que una carretera, como es la desviación de la carretera de cuota a Cuernavaca hacia Tepoztlán y Oaxtepec, que en su país sería un camino secundario, sea de peaje. Y hay razones para ello: en primer lugar es de un carril por sentido; en segundo, la velocidad media en el carril de ida de Oaxtepec a Cuernavaca difícilmente supera los 25 a 30 km por hora; por lo tanto, un tramo de 23 km, entre la caseta de Oacalco y el entronque con la carretera de Cuernavaca, que debería transitarse normalmente en 15-20 minutos, toma con frecuencia hasta una hora, con los riesgos que surgen por quienes, desesperados, tratan de rebasar las larguísimas colas de vehículos, generadas por los innumerables camiones “madrina” que transportan autos nuevos, o los tráileres articulados, o los camiones cisterna cargados de combustibles, o incluso una simple “combi” destartalada. Es una carretera con mucha demanda de tránsito y debería por lo tanto tener la atención de adecuarla a esa demanda. El pago de 46 pesos por recorrer 23 km en una carretera de estas características se antoja como totalmente desmedido. No sé si se trata de un camino concesionado o a cargo de Capufe, pero el hecho es que alguien se está haciendo “el sueco” respecto a este problema. El otro tema, lleno de situaciones ilógicas, es la tarjeta IAVE. Uno pensaría que es un mecanismo que la autoridad responsable estaría interesada en estimular, ya que aparte de supuestamente hacer más fluido el paso por las casetas de quienes la usan, reduce la necesidad de emplear personas, y sobre todo (y esta podría ser la razón de por qué no funciona bien) reduce las pérdidas por corrupción —léase robo de las cuotas— en las casetas. En el mismo tramo al que me he referido, las únicas casetas con un carril exclusivo para esa tarjeta son las de la salida de la carretera a Cuernavaca; las otras son operadas manualmente por personas a cargo de las casetas. En ninguno de los dos casos es posible pasar la barrera sin pararse por completo y en las manuales hay que esperar a que el operador reaccione cuando se ha detectado la tarjeta, para alzar la barrera. ¿Dónde queda entonces el ahorro de tiempo al pasar la caseta? En todas las casetas de peaje que conozco fuera de México, uno pasa a una velocidad de 30 o 40 km por hora por la caseta correspondiente y por lo tanto mucha gente utiliza este sensato medio de viajar. Surgen preguntas tales como: ¿por qué no funciona el equipo de control de las barreras automáticas de manera que no se tenga uno que parar por completo? ¿Por qué, si se quiere estimular que más usuarios regulares usen la tarjeta, no hay más casetas exclusivas para la tarjeta? ¿Habrá acciones correctoras al respecto? jose.sarukhan@hotmail.com Investigador del Instituto de Ecología de la UNAM |