Llegaron a mi mente de pronto las palabras que dan nombre a estas líneas. No sé qué recónditos recuerdos de viejas lecturas me las hicieron llegar.Lo que sí conozco son las razones que hurgaron en mi memoria hasta encontrarlas, para darle luz a las ideas dolorosas que bullen en mi pensamiento, por todos los males que aquejan a este suelo que llamamos patria y por la miseria, el hambre y la triste forma en la que vive y muere el noble y generoso pueblo mexicano. “¡Exageraciones !”, gritan por allí en alguna mesa rica los que viven del hurto de los bienes del pueblo y de las ganancias del trabajo mal remunerado… “Esta gentuza no entiende, no saben nada…”, siguen vociferando los bien servidos… y mientras comen, se ponen de acuerdo para “buscar medidas que acaben con las necedades de esos latosos”… Y de sus mentes brotan con exuberancia las ideas “mágicas” de lo que los ha de mantener en el poder y someter a los inconformes y vivir a sus anchas… Y entonces “descubren” que para todo ello hay que imponer la “razón de Estado”, y es necesario hacerse de una fuerte y numerosa policía y sacar al Ejército de sus cuarteles y llenar con el ruido de sus camiones las calles de las ciudades, los caminos de los pueblos y las carreteras del territorio nacional… que al cabo, pretextos no faltarán… Y el pueblo, la “gentuza” a la que creen ignorante, entiende que pretenden acallar sus reclamos de justicia y de vida digna, convirtiéndolos en actos criminales, y sabe que las cárceles están llenas de pobres así como que su salud no les importa, y que “los hombres infames” cierran escuelas y roban terreno a los hospitales y venden a retazos grandes nuestro suelo a la minería extranjera y envenenan las aguas de los pobres con cianuro y basura tóxica y devastan las tierras... Y mientras aquí se sufre, esa plaga siniestra, “los hombres infames”, con criterio totalitario, siguen pensando en que se apruebe su nuevo latrocinio. ¡La venta del petróleo! Dirigente del comité ¡Eureka! |