Recientemente tuve el privilegio de participar en el foro del Senado en que se discutió un tema toral de la reforma energética, la situación financiera de Pemex. Hubo un auténtico debate con la participación del secretario de Hacienda, de Carlos Tello, del director financiero de Pemex, de distinguidos académicos y, desde luego, los legisladores.Los foros han probado ser un instrumento valioso que nutre al Legislativo de elementos de fondo para enriquecer las iniciativas. La legitimidad política del Senado se refuerza con un proceso de debate y discusión, como se ha visto en pocas leyes. Extraigo algunas conclusiones: el secretario de Hacienda evidenció que tiene la apertura y la sensibilidad para relanzar la reforma, apoyado por sus subsecretarios. En cambio, cada vez que aparece la secretaria de Energía resta votos. Lo mismo puede decirse de algunos legisladores del PAN que polarizan innecesariamente. El gobierno ha sido el peor enemigo de su iniciativa. La reforma no puede verse en bloque, como “todo o nada”. Hay que desmenuzarla en sus componentes que van de lo que es políticamente más viable a lo menos. Hay una parte fundamental de la reforma que se refiere al fortalecimiento de Pemex como empresa pública moderna. Me parece que nadie puede oponerse a que tenga un consejo que funcione, que se eliminen las trabas para que opere, que ejerza su presupuesto sin que Hacienda le fije el ritmo de gasto, que tenga un Comité de Auditoría independiente y que se emitan bonos ciudadanos que implican una contraloría social. Sería mezquino privarlo de estos cambios. Nada de esto está reñido con los argumentos opositores de privatización y anticonstitucionalidad. Un segundo segmento no es transitable políticamente: la fórmula propuesta para que el sector privado maquile las refinerías y tenga ductos y almacenaje. Finalmente, aunque hay oposición, sí debe hacerse el mayor esfuerzo para darle a Pemex la flexibilidad para contratar y realizar alianzas con otras empresas, como lo hacen aún los países más estatistas, Cuba, Vietnam y China. El binomio autonomía de gestión de Pemex y rendición de cuentas con algunos cambios necesarios es la base de una reforma consensuada, modesta, pero valiosa, que va en la dirección correcta. Es a lo que podemos aspirar, con realismo, en las condiciones políticas actuales. suarezdavila@prodigy.net.mx Ex subsecretario de Hacienda |