La consulta sobre la industria petrolera que impulsa Marcelo Ebrard en el DF nació pervertida. Por sus repercusiones entre los ciudadanos, tendrá el efecto de descalificar una buena idea: la de la consulta ciudadana. Pero las preguntas amañadas que inducirán la respuesta descalificarán, adicionalmente, el esfuerzo al colocarla como una “grilla política” en vez de representar una consulta seria. En la medida en que no tiene ningún valor vinculante, es un mero ejercicio político de un partido.Tiene la consulta, como telón de fondo, a tres actores. A saber, Andrés Manuel López Obrador, cuyo interés es derrocar al presidente Calderón, por lo cual no admite negociaciones sobre una iniciativa de ley energética ni sobre ningún otro tema entre sus fuerzas y el resto de la institucionalidad política del país. Manuel Camacho, quien propone como salida el no aprobar legislación energética alguna hasta después de las elecciones de 2009, y amenaza con inestabilidad social y violencia si “algo” se aprobara antes. Sobre eso de las amenazas (y de cumplirlas) él sabe mucho. Y Marcelo Ebrard, el operario de una consulta “ciudadana” que busca, ahora, borrar la sangre y el recuerdo del New’s Divine. Moviliza a sus incondicionales “intelectuales de izquierda”, quienes sobre la masacre de niños y adolescentes en el DF no dijeron nada, pero, caray, cómo opinan desgarradamente sobre el petróleo. Estos tres intereses políticos convergentes son el escenario sobre el que se construye la consulta. No existe, por parte de sus promotores, ningún interés genuino por la expresión libre del ciudadano, sino que es una consulta a las bases de PRD, para recomponerse después de la debacle interna que fue su elección para dirigente del partido, ahora anulada en los hechos, si no de jure. Esos mismos, que contaron los votos en su elección interna fallida, son los que contarán los votos de la consulta pervertida en el DF. Aparte de todo lo anterior, la consulta es ilegal, y el uso de recursos públicos para tal efecto penado por la ley, y debiera ser castigado. Yo no acudiré a votar en una consulta pervertida, y convoco a los ciudadanos aptos de la ciudad de México a no prestarse a un juego político en el que no cuenta su opinión, sino que lo único que busca es consolidar una presencia política de dudosa utilidad para la capital y el país. ricardopascoe@hotmail.com Analista político |