Hay tiempo de tronar cuetes y tiempo de juntar varas. Y en el PRD, mientras unos truenan cuetes, otros quieren juntar varas. Medir el tiempo es necesario, pero más aún lo es no desperdiciarlo.Carlos Castillo Peraza decía que la eficiencia de una autoridad o gobierno debería medirse en relación al tiempo que aprovechan sus ciudadanos. Así, un mal gobierno es el que le hace perder el tiempo a su gente, mientras que un buen gobierno es donde el tiempo le rinde a las personas. Es donde el gobierno no les quita el tiempo a los ciudadanos. Los trámites burocráticos inútiles para abrir un negocio, las licitaciones lentas para construir un puente o los formularios complicados para pagar un impuesto son “pérdida de tiempo”. Un gobierno es malo, decía Castillo Peraza, cuando hay largas listas de espera para atención médica en un hospital, o filas interminables en espera de un autobús. En cambio, por ejemplo, la justicia expedita es un signo inequívoco de desempeño adecuado y correcto de la autoridad. En Pemex no hay tiempo que perder. La responsabilidad de ese despilfarro de tiempo es de todos los que tienen en sus manos darle a Petróleos Mexicanos un nuevo marco jurídico para fortalecer, transparentar y modernizar su desempeño. Esa responsabilidad cae sobre el Congreso de la Unión, que tiene sujeto a su valoración una propuesta del presidente Calderón. Mientras el tiempo pasa, la producción de petróleo en Cantarell declina constante y permanentemente. Mientras el tiempo corre las importaciones de gasolina siguen sangrando para el extranjero a las finanzas públicas mexicanas. Mientras el tiempo vuela suben los precios internacionales de los hidrocarburos. En suma, mientras nosotros aquí debatimos qué hacer con nuestra riqueza, en otros lugares del mundo, con su petróleo, generan para sus pueblos impuestos y empleos, como en Brasil o Cuba. Guadalupe Acosta Naranjo, dirigente nacional del PRD, ha llamado al PAN y al PRI a “elaborar una propuesta de reforma que conserve al petróleo como propiedad nacional y que transforme a Pemex, que le dé recursos a Pemex, que le dé posiblidad a Pemex de mejorar en una gran cantidad de errores, de atrasos que tiene hoy la administración de Pemex” (EL UNIVERSAL, 12 julio de 2008). La respuesta del PAN es simple y sencilla: frente a esos “errores” y “atrasos” que tiene Pemex no hay tiempo por perder. El tiempo es oro. El contexto económico mundial es difícil y la demanda de energía va a seguir creciendo. ¿Para qué perder el tiempo? ¿Para qué esperar más en acordar una reforma a Pemex? En esa ruta la consulta llamada ciudadana sobre el tema de Pemex es un derroche de tiempo, dinero y esfuerzo. El deber de los partidos políticos es acordar soluciones donde hay “atrasos” y “errores”. ¿La consulta perredista arrojará nuevos datos para encarar los “atrasos” y “errores” de Pemex? Lo dudo. El PRD llama al diálogo. Si ese diálogo es una trampa para gastar más tiempo mientras resuelven su proceso interno de sucesión de la dirigencia nacional, me parece una estrategia ruin. Si es una genuina convocatoria a dialogar para acordar, sin entretener la solución en Pemex, es bienvenida. El verdadero patriotismo, el nacionalismo auténtico y efectivo, radica en no hacerle perder más tiempo al país, a un país con una riqueza en petróleo de la que somos dueños todos los mexicanos. Ninguno tiene un derecho especial. *** No perdió el tiempo Emilio Álvarez Icaza. Ni lo hizo perder a los familiares de las víctimas del New’s Divine. Gracias. Presidente nacional del PAN |