Está por terminar el debate que el Senado organizó para no decidir en abril. Así, se han perdido al menos tres meses. Los políticamente correctos dirán que no es tiempo perdido, porque era importante conocer la opinión de expertos e interesados. Falso. La opinión la conocíamos. Quien no quería la reforma sigue sin quererla, quien la quería sigue esperando. No hubo, hasta donde puedo ver, ninguna aportación en este proceso. Nada se dijo que no se supiera en abril.En estos tres meses la producción de Cantarell se ha reducido en 200 mil barriles diarios, las importaciones de gasolina han sumado cerca de 5 mil millones de dólares, y las de combustibles en su conjunto más de 7 mil. Con o sin debate, esto habría ocurrido, pero estamos tres meses más lejos de resolverlo. Al menos tres meses, porque aún falta ver si somos capaces de decidir. Dicho de otra forma, tardaremos al menos tres meses más en resolver nuestro problema de menor producción de crudo y de mayores importaciones de combustibles. Así, el debate nos ha costado cosa de 7 mil millones de dólares (menor producción, más gasolina importada), que son como 75 mil millones de pesos. Y a cambio no tenemos conocimiento nuevo aportado por el proceso. Y según algunas declaraciones, tampoco tenemos mayor voluntad política. Tiramos 75 mil millones de pesos a la basura. Como 700 pesos por mexicano. Le decía la semana pasada que eso de creer en que la democracia mejora con mecanismos directos no es correcto. Ahora déjeme decirle que los debates, así nomás, tampoco sirven para nada. No cabe duda que el flujo de información, el debate y la consulta a la población pueden tener sentido. Pero no son, por sí mismos, benéficos. Lo son cuando se sabe para qué usarlos. Le son útiles hoy a quienes buscan dañar al gobierno, porque el tiempo que pasa hace más probable una crisis, de la que esperan cosechar. Pero a usted, a México, este tiempo perdido le hace mucho daño. Ya va siendo tiempo que nos demos cuenta de que necesitamos salir de la confusión mental que nos dejó el régimen de la Revolución, que no sólo nos hizo perder el siglo XX sino que nos está complicando el inicio de éste. El entorno internacional será muy complicado en los próximos años, y lo peor que podemos hacer es tratar de enfrentarlo con ideas que hace 70 años fueron erróneas, y hoy son además anacrónicas. Defender a México exige reducir nuestra terrible dependencia, no seguir neceando con ideas que han mostrado, ampliamente, su ineficacia. www.macario.com.mx Profesor de Humanidades del ITESM-CCM |