Nuevamente ignoramos la realidad pese a precedentes irrefutables. Concluidas las elecciones primarias, se definirá el programa de la campaña por la Presidencia de EU. Como hace 16 años, el comercio es prioritario, lo que convoca a los proteccionistas, ávidos de captar votantes lastimados por la invasión de productos elaborados fuera de su país.Una parte del electorado padece este malestar, lo que deben atender los demócratas. Se repite la reflexión convertida en obsesión que permitió triunfar a Bill Clinton: “Es la economía, estúpido”. En 1992, el TLCAN estaba próximo a su firma pero los estrategas clintonitas evitaban su mención, hasta que la economía mexicana mostró efectos negativos en bolsa de valores y paridad cambiaria. Los republicanos postulaban el libre comercio. Bush no recuperó la bonanza reaganiana, generando descontento. Los demócratas atendieron la desesperación con argumentos favorables a la seguridad social, educación, empleo. Nada distinto de ahora, salvo que se pone en riesgo un tratado que representa ganancias inequívocas para los firmantes. El secreto de mantener una relación sana aunque sea tensa con los vecinos es no exponernos a sorpresas. Sabemos que son capaces de lo inaudito si les es rentable. Obama cruzó el Rubicón. No habrá resultados favorables a menos que articule un discurso atractivo para el segmento que votó por Hillary. Para avanzar necesita ampliar el apoyo que ha despertado más allá de la frescura de imagen. Ohio, Pennsylvania, Michigan son ejemplos de una economía que no logra enfrentar los embates de nuevos actores como China e India. Lo fácil es señalar al TLCAN y a México como causa del desplome, versión confirmada en pronunciamientos de Obama que varían entre renegociarlo o revisar los acuerdos laborales y ambientales, filtrando mensajes subliminales de que en campaña todo se vale. Mickey Kantor, demócrata influyente, quien negoció la aprobación del tratado, afirmó que es anticuado y debe reabrirse. Seamos realistas. Las alertas no pueden ignorarse cuando es prioritario mantener una relación civilizada con el norte. Se deben crear alianzas binacionales de empresarios y legisladores para dialogar con los candidatos. El espejismo de que sólo se maquillarán los acuerdos paralelos es costoso para México ya que lo aceptado hace 15 años para obtener la aprobación fue tan oneroso como para que pretendan desconocerlo. Reconozco la necesidad de actualizar prácticas comerciales y agilizar procedimientos frente a los nuevos retos, siempre que no signifique la mutilación del TLCAN o de los acuerdos paralelos. No hay razón válida para aceptarlo. En su visita a México, McCain debe oír también nuestras posiciones firmes en toda la agenda bilateral. montesco98@yahool.com Analista político |