Si nuestros políticos fueran productos, serían perecederos. La duración de legisladores y gobernadores en la vida política es corta. La ausencia de reelección les impide construir una base estable de poder y los convierte en una clase política débil y corta de miras. La remoción de Creel es un claro ejemplo de lo anterior, pero también lo es la subordinación de los parlamentarios perredistas a los designios de López Obrador.Otra sería la historia si los legisladores contaran, gracias a la reelección, con una base de poder electoral. Germán Martínez difícilmente se habría atrevido a defenestrar a Creel. El costo habría sido muy alto. La circulación de las élites significa su debilidad. Poderosos en su momento, los gobernadores caen al olvido una vez que dejan sus puestos. ¿Alguien recuerda los nombres de los gobernadores que concluyeron su encargo el sexenio pasado? ¿Dónde están los otrora influyentes miembros del TUCOM? Además, con limitadas perspectivas de poder en el largo plazo, nuestros dirigentes llegan a ser presa fácil de los poderes fácticos, ya sean empresarios o sindicatos. Afectar intereses creados significa hipotecar el futuro. En este contexto es prácticamente imposible que nuestros gobernantes tengan una visión de largo plazo. Hace unos días, en un seminario en la UNAM, Adam Przeworski se preguntaba sobre la dificultad de la oposición mexicana para pensar en términos intertemporales, es decir, por qué el PRI y el PRD no aprueban reformas que les beneficiarán cuando lleguen a la Presidencia de la República. La respuesta, me parece, está en que los políticos de hoy no creen que se beneficiarán de los triunfos del mañana. La circulación de las élites disminuye la probabilidad de que un legislador se beneficie de la victoria de su partido en 2012 o en 2018. Sólo les queda vivir el momento. El largo plazo llega tan lejos como la duración del puesto, de tres a seis años, quizá menos. La paradoja es que el rechazo de nuestros gobernantes a la reelección es el origen de su debilidad y de su corta duración en el anaquel de la política. Ellos mismos se cortan las alas. jblaredo@gmail.com Analista político |