Buscar en:
  
   
    Arrogancia vs. ingenuidad
Jorge Montaño
13 de junio de 2008

El debate de la Iniciativa Mérida en el Congreso estadounidense incorporó el tema en la agenda del mexicano cuando los medios dieron cuenta de condicionantes con implicaciones lesivas para este país. Hace semanas anticipamos que esta práctica surgiría en forma inevitable, lo que sugería la urgencia de un cabildeo entre contrapartes. Este trabajo lo realizó el Ejecutivo con éxito parcial, ya que se encontraron reticencias insalvables en la Cámara Alta, lo cual explica el tono inapropiado de los candados en discusión.

Los precedentes de estos procedimientos son numerosos. La aprobación del TLCAN se vinculó a acuerdos paralelos que en su primera versión eran inaceptables. Clinton retiró la solicitud del préstamo de rescate del Capitolio para impedir el avance fundamentalista tratando de imponer fórmulas lesivas a nuestra soberanía. El Congreso actúa en esta forma con fondos destinados al extranjero, frecuentemente en consonancia disfrazada con el gobierno, asumiendo posiciones inflexibles que permiten obtener concesiones no logradas en la negociación. En este caso, Bush y colaboradores han censurado las salvaguardas que serían rechazadas por México. Este procedimiento parlamentario revela arrogancia ciega, negándose a adoptar la responsabilidad compartida, única fórmula viable para combatir al crimen organizado en ambos lados de la frontera. La cobertura de los medios de EU de lo que nos ocurre es abundante. Ningún legislador puede argumentar ignorancia sobre la participación de Fuerzas Armadas, policías y aparato judicial, lo que refleja decisión presidencial de actuar sin tregua. La cerrazón revela las prácticas aldeanas de un Legislativo que hacia al exterior busca la imposición y no la coadyuvancia.

El aislacionismo genera un desinterés absoluto por lo que ocurre fuera de sus fronteras. El electorado se identifica con estas prácticas que ignoran otras idiosincrasias, convencidas de que no hay razón para rectificar estos hábitos de desdén al exterior. Eso explica la prédica de las bondades del libre comercio mientras en la realidad se aplican las reglas extremas del proteccionismo. Las voces de moderación de posturas hegemónicas colaboran a serenar estas tendencias, pero su actuación requiere un trabajo intenso que sólo se ha hecho parcialmente. “EU debe tener un interés claro y obligación de apoyar la Iniciativa Mérida. Somos los principales compradores de metanfetaminas producidas en laboratorios mexicanos y de la cocaína de los Andes que pasa por el país vecino. Somos los abastecedores de armas de los criminales”, decía un editorial reciente de The New York Times en alusión a los enfoques sesgados de los legisladores que han generado recortes de los montos por asignar, incluyendo salvaguardias ofensivas para los socios comerciales.

El Senado que concluyó funciones en 2006 aprovechó la nueva realidad política estableciendo un vínculo estrecho con sus contrapartes. PAN, PRI y PRD integraron un frente común que mereció el respeto de interlocutores de peso en el Capitolio en migración, seguridad y comercio. Más de 160 reuniones dan cuenta de un esfuerzo de persuasión sin precedentes. El costo de la no reelección significó el desvanecimiento de esta relación personal e institucional que nunca se reanudó. Ahora, con gran ingenuidad suponen que el desgastado mecanismo de las reuniones interparlamentarias hará milagros, ya que así lo prometieron en Monterrey los dos senadores y nueve congresistas sin mayor presencia en los comités que deciden. Cuantitativa y cualitativamente el desbalance en presencia fue desequilibrado. Diez senadores con su presidente y 14 diputados con la presidenta de la cámara al frente fue la representación nacional. Después de dos años, advierten que no tienen los accesos que permitieron a sus antecesores discutir borradores de migración con Kennedy y McCain, seguridad con Sessions o Lugar y temas agrícolas con Grassley o Durbin.

La confianza que muestran se la atribuyen cándidamente a una retórica estridente que creen suficiente para cambiar actitudes. Deben asumir posiciones realistas acercándose a los activistas favorables a México a fin de eliminar el tono áspero de los proyectos actuales. Si se desea contar con los recursos ofrecidos, es indispensable aceptar que algo se debe ofrecer a cambio. Ese algo depende de las alianzas reales que se puedan construir en el Congreso. Tienen poco tiempo de actuar en forma efectiva, sin hacer cuentas alegres de escenarios que lamentablemente no ha construido esta Legislatura.

montesco98@yahoo.com

Analista político

 
BÚSQUEDA
Autor:  
 

PERFIL
 
Internacionalista, diplomático de carrera, consultor y profesor del ITAM.

Ex embajador de México en Naciones Unidas y ante el gobierno de Estados Unidos. Presidente del Consejo Editorial de Foreign Affairs en Español.

 
Artículos anteriores
 
México y la crisis alimentaria 30-mayo-2008
 
Mérida o Tijuanas 16-mayo-2008
 
Parálisis en el Capitolio 2-mayo-2008
 
 
- A   A   A +
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL