| ¡Las malas nuevas nos llegan del norte: guerras, invasiones, bombardeos! ¡Ahora parece que no: un afroestadounidense ha ganado la candidatura del Partido Demócrata de EU! ¡Buena nueva, y distinta, ¿pero será así?! En una importante estadística publicada el martes en The New York Times se muestra que los jóvenes de los dos sexos de ese partido (menores de 40 años) apoyaron masivamente a Barack Obama, y también los graduados y posgraduados, es decir, que en la juventud y en la inteligencia de EU se encuentra la raíz de su triunfo. Y que ese triunfo se dio por arriba de las líneas divisorias de los partidos. Es sabido que Obama asumió la del cambio como divisa principal de su campaña, mientras Hillary Clinton se ostentó como la candidata de la experiencia, lo que usó para algunos de los ataques más afilados y oportunistas a su contrincante. Pues bien, pienso que en esta dicotomía —cambio vs. experiencia— se encuentra una clave de la derrota de Hillary y de la victoria de Barack. La experiencia de Hillary es aquella de la que no quería saber un número considerable de estadounidenses, que hoy rechazan los manejos que llevaron a George W. Bush a decidir la guerra contra Irak, que exhiben la corrupción y la avidez de las empresas del conglomerado militar-industrial, que presionaron a la guerra para llenarse los bolsillos, que dilapidaron el superávit que había dejado Bill Clinton y que ahora dejan al país en graves dificultades económicas. Los jóvenes y los más preparados en EU, que en general no estuvieron en favor de Hillary, rechazaron esa experiencia de una élite cada vez más corrupta y obsoleta. Tal fue un ingrediente decisivo en la derrota de Hillary, porque aun cuando fuera candidata demócrata no dejaba de estar asociada con las “dinastías” de Washington, como la de los Bush y ahora la de los Clinton, aunque en este caso sufrió el segundo prospecto un severo traspié. Aún está por verse qué dirección tomará el “cambio” proclamado por Obama. Lo que sí podemos ver son los estrechos márgenes que se le dejan a un presidente como el de EU. En estas primeras horas de la candidatura demócrata de Obama, y también durante su campaña, se ven ya la presión y condicionamientos que se le imponen a un candidato presidencial. La batalla por la vicepresidencia, desencadenada por los partidarios de Hillary, exhibe los intereses en juego y las cerradas líneas en que se juegan las decisiones incluso de un candidato triunfador. Ya fue un logro del “cambio” el que por primera vez en la historia de EU llegara un afroestadounidense a la candidatura de uno de los grandes partidos. Y el que su fuerte contrincante fuera una mujer. Por donde se le vea esa “novedad” implica un cambio y refleja probablemente un nuevo “espíritu”, flexibilidad mayor de un país que votó dos periodos sucesivos en favor de un candidato tan desastroso como Bush. Un “nuevo” espíritu y una mayor apertura sobre todo de los jóvenes y la inteligencia del país. ¿Llegará Obama a la Presidencia de EU? No pueden olvidarse la fuerza y los intereses que representa el Partido Republicano. Y los argumentos racistas que ya se desencadenan. Pero la circunstancia de Obama representa una oportunidad extraordinaria para EU, si no de “cambio” en sentido profundo, al menos de “renovación” en algunos de sus vicios más despreciables. La oportunidad favorable se la ofrecen los ocho años funestos del gobierno de Bush y el que su contrincante, el “viejito” McCain, parece encarnar la mediocridad y corrupción del establishment. Además de que ofrece “más de lo mismo”. Creo que ambos factores pueden ser decisivos para el triunfo de la “novedad” que representa Obama. Todo indica que la campaña hacia la Presidencia será también una batalla entre generaciones. ¿En relación con México y América Latina? Prefiero no ser optimista. En nuestra experiencia histórica demócratas y republicanos han sido igualmente duros y defensores de sus intereses, tal vez con excepción del “Nuevo Trato” de Franklin D. Roosevelt. Además, es obvio que el presidente Obama, si fuera el caso, recibiría todas las presiones para no variar el trato con la región, ya muy diseñado incluso en el aspecto militar por el gobierno Bush. Y sin embargo, no deja de ser excepcional que Fidel Castro dijera en un artículo: “No cuestiono la aguda inteligencia de Obama, su capacidad polémica y su espíritu de trabajo. Domina las técnicas de comunicación y está por encima de sus rivales en la competencia electoral”. Escritor y analista político |