Todos somos iguales ante Dios, menos en la misa en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde las rivalidades raciales entre mestizos —o coletos— e indígenas tzotziles no tienen linderos.
Hasta hace cinco meses, los tzotziles tenían su propia ceremonia en la catedral de San Marcos, en su propia lengua y con rituales sincréticos, pero dos horas antes que los otros católicos. El Vaticano reconoció la validez de la misa en lenguas tzotzil y tzetzal.
Como la situación era tirante ahí, a principios de año los indígenas católicos inauguraron su templo de San Juan Diego, en la colonia evangélica La Hormiga. Amaos los unos a los otros, pero de lejitos.
La lenta evolución religiosa de los tzotziles, que los llevó de la idolatría al catolicismo traído de España, tiene ahora derivaciones evangélicas, por la atención que los misioneros dan al mejoramiento de la vida terrena sin detenerse en el idioma que ha de emplearse en la liturgia.
Hay un racismo inconmovible en Chiapas que separa a los indígenas, protegidos durante 40 años por el obispo Samuel Ruiz, de los coletos, ganaderos, latifundistas y comerciantes, que a menudo eran los mismos.
El problema no es exclusivo de Chiapas, donde los tzotziles llegaron a ser ahuyentados con cubetazos de agua fría, sino de mayores parte del país, donde los más morenos y pequeños mexicanos son explotados, desdeñados y ridiculizados por los cómicos como mañosos con apariencia de inofensivos.
Protestamos cuando como indocumentados los maltratan en el extranjero, pero apenas cruzan la frontera de regreso les va peor como paisanos ante algunas autoridades.
La segregación tiene rasgos inverosímiles. En un lujoso hotel de cadena internacional, en Cancún, a la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Manchú, que siempre porta con orgullo su hermoso traje indígena, le prohibieron en agosto pasado el acceso, por su simple apariencia, guardianes que igualmente deben ignorar el valor de las diferentes vestimentas árabes, orientales y africanas, y para quienes lo máximo de la moda debe ser andar con playera en bermudas y sandalias.
Nos vanagloriamos de nuestros antepasados aborígenes, pero los queremos difuntos. A sus descendientes los juzgamos despectivamente nacos y, sin preguntarles, tal vez desearíamos verlos confinados en la sierra, con sus usos y costumbres, o simplemente lejos de nuestra vista y sin recordarnos con su presencia las realidades nacionales y las carencias que los afectan porque son nuestra vergüenza como sociedad y como país.
Esa es la realidad de nuestro México. En el discurso público se alaba el mundo indígena, pero en la realidad se le discrimina. Es la historia del país. La independencia fue hecha por los criollos que "utilizaron" los indígenas para su propio interés... Hoy, seguimos usando a los indígenas... ni siquiera reconocemos que sus idiomas sean LENGUA NACIONAL. Son ciudadanos de segunda clase. ¿Cuándo el país reconocerá que somos una sociedad multicultural, multilingüe, multiétnica? Entonces, los indígenas serán ciudadanos como los demás.
2008-06-05 15:52
Hilda Rosales Ayala / Distrito Federal
La hipocresía recorre nuestro país, ya alguna vez nos plantearon desde Chiapas la pregunta demoledora de ¿DE QUÉ NOS VAN A PERDONAR? y nadie dijo esta esta boca es mía, se diluyó la respuesta en tejes y entuertos políticos en el que la clase política sacó proveho una vez más de una insurrección en la que nadie se atrevió a cuestionar su legitimidad, no así los medios.
Ese era el momento para las grandes respuestas, de cambios estructurales, demandadas por los indígenas organizados, quedó demostrado que ante su presencia multitudinaria, avazallante, digna, lo único que pasó fue la represión, la traición gubernamental y el encueramiento de la izquierda electoral que ya se aconstumbró a comer caliente.
El reconocimiento real para el pueblo indígena pasa por la justicia y reconocimiento a su autonomía.
2008-06-05 13:17
José Maria Escobedo / Atizapan, Mexico
Todos somos iguales ante Dios es verdad, pero en México, y en las misas no, hay misas privadas, y hasta en casas particulares, para un grupo de hipocritas selectos por algunas congregaciones religiosas entre ellas se distinguen las del Opus Dei, y los pederastas Legionarios de Cristo. La mayoria se celebran en casas de estas ordenes religiosas, donde se dan omilias a modo de la concurrencia.
Han llegado a extremos estan ordenes religiosas de sectarias, clasistas y xenofobas, pero que despues no lloren por la venganza de la sociedad. y se hagan victimas.
2008-06-05 11:34
Margarita Cortés Llamosa / México
Estoy de acuerdo con lo escrito en la Editorial del día de hoy. Los mexicanos somo autodestructivos, no nos damos cuenta que lo que le sucede al otro, nos sucede a nosotros también. Parte de la causa de nuestra poblaza e involución creo que está en la cultura de no admmitir al diferente y de ser individualistas. Al respecto, traigo a la memoria la novela de Por quién doblan las campanas (no recuerdo el pasaje exactamente.Tiene relaciön a cuando muere alguin: más o menos): "Cuando oigas tañir las campanas, no preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti".
Relacionado con su comentarios acerca de los nacos, le comento que en las pasadas elecciones ya la lucha no era entre conservadores y liberales. En ese momento la lucha fue entre nacos y pirrurris. ¡Cuánta formación nos hace falta!
2008-06-05 11:17
Jose Angel OLivares Juárez / SAN LUIS POTOSI
Estoy de acuerdo en que le apostamos mal a las importaciones baratas de los grandes productores de alimentos, por eso ahora que se presenta la oportunidad de hacer producir al campo, es importante que gobierno e inversionistas, juntos se sumen para poder crear programas efectivos que reactiven el campo, pues la demanda ahi está solo falta la voluntad de crear fuentes de trabajo que generen alimentos para el autoconsumo nacional y porqué no contar con excedententes que podamos exportar y asi liberar de la petrolización al país. Por eso comento,veamoslo como una oportunidad, y no solo nos la pasemos criticando a las pasadas administraciones, lamentando lo que no se hizo o se hizo mal, no hay que olvidar que en una República participamos todos. Te haz preguntado ¿Qué he hecho por mi país?
2008-06-05 10:48
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