| El presidente Calderón ha propuesto en sus iniciativas del 7 de abril la posibilidad de que particulares puedan prestar el servicio de transporte de petrolíferos a través de ductos y puedan invertir en refinerías y prestar el servicio de maquila en refinación. Este tema ha sido uno de los más controvertidos de las iniciativas presentadas y, en mi opinión, la discusión de estos temas permite conocer más sobre las razones de fondo de quienes están a favor como en contra. Queda claro que el petróleo y Pemex son de los mexicanos y que así deben mantenerse. Así lo determina, sin duda, la gran mayoría de los ciudadanos, pero el permitir que particulares participen en estas actividades de ninguna forma les transfiere propiedad o derechos ni por el petróleo que transportan ni por el petróleo que refinan. Actualmente se permite la participación de particulares en el transporte terrestre de petróleo y petrolíferos; queda claro que el petróleo en cada pipa es propiedad de Pemex y no del transportista. ¿Qué diferencia sustancial existe si este transporte se realiza en ductos y no por tierra? La única diferencia tiene que ver con el costo sensiblemente más bajo y la seguridad más alta cuando se hace por ductos. Tampoco valen argumentos históricos; ya la ley original reglamentaria del artículo 27 promulgada por Lázaro Cárdenas en sus artículos del 12 al 15 facultaba a Pemex a otorgar concesiones para el establecimiento de oleoductos. Es el mismo caso de las refinerías. En la ley de 1940, en el artículo 12, se establecía que “la Secretaría de Economía Nacional podrá otorgar concesiones para la construcción de refinerías”, y desde luego que establecía las condiciones para su operación. El presidente Felipe Calderón propone el esquema de maquila. El petróleo que entra es propiedad de Pemex y los petrolíferos que resultan, así como el petróleo en todo el proceso, son propiedad de Pemex. El particular invierte en la refinería y obtiene una remuneración por el trabajo de transformación de un producto ajeno. Por falta de inversión en refinerías, ahora importamos 40% de las gasolinas que consumimos y lo hacemos a precios por litro mucho mayores a los que la vendemos en México, lo que obliga a gastar buena parte del excedente petrolero en el sobrecosto de la gasolina. Pemex es socio de una re finería en Deer Park, Texas, al 50% con Shell. Esta refinería produce utilidades por el orden de mil millones de dólares al año, paga impuestos a Estados Unidos por 500 millones de dólares anuales y genera mil 700 empleos directos y 4 mil indirectos, todos ellos en EU. ¿Por qué sí podemos invertir con particulares en el extranjero y no en el país, para que aquí se generen los empleos, impuestos y demás beneficios? ¿Por qué sí podemos vender un barril de petróleo crudo a extranjeros y no a mexicanos? Se insiste, como lema de batalla, que “el petróleo no se vende” cuando en la triste realidad lo que hacemos es vender petróleo crudo al extranjero y luego comprar a extranjeros los derivados de ese petróleo a precios mucho mayores dejando los beneficios fuera del país. El debate nacional sobre este tema y los partidos a través de sus grupos parlamentarios determinarán en algunos meses si liberamos al erario de invertir en estos rubros, permitiendo la participación de particulares, tal como lo previó Lázaro Cárdenas, y generamos empleos y beneficios en México o nos mantenemos como un país singular, único en el mundo, que actúa en contra de sus propios intereses y afecta el bienestar de los mexicanos. Coordinador del grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados |