| Cuando hace unos días el virtual candidato del partido republicano a la Casa Blanca, John McCain, afirmó que Latinoamérica había sido descuidada por las últimas administraciones de EU, nos pusimos a temblar. Sobre todo sabiendo que sus principales asesores en materia internacional son cubanoestadounidenses que no ocultan sus inclinaciones. ¿Más de lo mismo? Sí, pero agravado por el hecho de que el imperio reduce su influencia global y ve en América Latina uno de sus últimos reductos, lo cual nos hace pensar en la Doctrina Monroe hiperactualizada. AL se ha corrido a la izquierda, dice Immanuel Wallerstein en un estupendo artículo (La Jornada, 20/V/08), pero hoy despiertan al tema los conservadores más fundamentalistas de las filas republicanas. Si no fuera por otras razones, habría que agradecer la distracción forzada de EU y su virtual derrota en Irak. La razón latinoamericana nos lleva a poner nuestras preferencias del lado demócrata en la justa por la presidencia en EU, sin demasiado calor porque en materia de intereses transnacionales tampoco han sido favorables las experiencias demócratas. Sin olvidar que el ímpetu del cambio, que lleva ya a la nominación a Barack Obama, con el apoyo de los más jóvenes, pudiera en algún punto flexionar los intereses establecidos. Lo esperamos, sin demasiado entusiasmo, pero también atendiendo al aserto de Wallerstein: EU se ha corrido algo a la izquierda, después del catastrófico gobierno de Bush. Pero el gobierno Bush no ha estado tan “ausente” de AL como sugiere su candidato presidencial: con sus recursos militares y sin menospreciar en su estrategia global a ciertos “líderes” que se han revelado como serviles cortesanos a sus órdenes. Digamos primero que en los últimos años EU ha organizado un andamiaje de intervención militar en AL, con más de 10 bases militares en la región y ejercicios conjuntos con fuerzas armadas de varios países, a veces abiertamente militares y otros disfrazados de misiones humanitarias, de ayuda social o de investigación médica y ecológica. Con un ojo en el Amazonas y en la región andina, y con bases en el Caribe y en otras regiones de Sudamérica, EU se propone el control militar de las zonas con grandes reservas de agua y petróleo (el Amazonas y el Orinoco). Y, a través de las prácticas con otros ejércitos, “desnacionalizar” ideológicamente a los militares del continente, además adiestrándolos bajo las doctrinas generadas en Washington. Se trata de ejércitos para la represión, ya que se preparan para un campo de batalla compuesto por civiles, ONG y agresores potenciales. Pero en EU surgen ya también corrientes que ven de manera distinta la relación. Hace dos días apareció un informe del influyente Council on Foreign Relations en que se asumen otros puntos de vista: por ejemplo, se postula el levantamiento del embargo impuesto por EU a Cuba hace 46 años e iniciar negociaciones con ese país sobre asuntos de interés común. Propone además tratar en ámbitos multilaterales los problemas con el gobierno de Hugo Chávez, aunque sin cerrar los canales bilaterales. “No deberíamos intentar aislar a Chávez”, dijo Charlene Barshefsky, representante comercial de EU durante la presidencia de Bill Clinton y copresidenta del equipo que elaboró el informe. “Eso sólo lo fortalecería”, agregó. EU también debería aceptar que Latinoamérica sabe qué es lo mejor para sí y que, a causa de sus crecientes lazos con potencias ajenas a América, fundamentalmente UE y China, no aceptarán automáticamente la dirección o el consejo de Washington. El estudio fue realizado por un equipo de expertos presidido por Barshefsky y el general James T. Hill, ex jefe del Comando Sur. Para lograr la atención de los dos partidos mayoritarios, el gobernante Republicano y el opositor Demócrata, el equipo estuvo integrado por ex altos funcionarios de ambos. Así como resulta obsoleta la noción de la hegemonía de EU en AL, “el énfasis puesto después de la guerra fría en el comercio, la democracia y la lucha contra las drogas se ha convertido en una plataforma inadecuada para las relaciones con la región”. ¿La moneda está en el aire? Pero lo más importante reside en la capacidad de lucha independiente de los pueblos latinoamericanos. En realidad somos nosotros el factor decisivo para que la moneda caiga en el perfil más favorable a AL, terminando para siempre la insoportable presión imperial. Escritor y analista político |