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    Los pecados de la FCPyS
Mario Andrés Landeros
22 de mayo de 2008

La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México eligió nuevo director. Algo es seguro: le esperan años de arduo trabajo.

Malas instalaciones, pésima fama en medios de comunicación y múltiples problemas con el alumnado son temas urgentes para la administración entrante. Son casi tan grandes y añejos como los mismísimos pecados capitales.

1) Lujuria.— Desde hace años el romance de los directivos con el poder es palpable, visible. Los espacios de toma de decisión son disputados por catedráticos, alumnos y administrativos.

Esto es perfectamente normal en cualquier institución educativa; sin embargo, el affaire se ha convertido en deseo irrefrenable. Diversas facciones de catedráticos, alumnos y administrativos por igual se disputan puestos directivos por encima, a veces, de sus obligaciones primarias. Existen grupos de poder que tienen propuestas benéficas pero la desorganización entre ellos es lo que no permite llevarlas a cabo.

2) Gula.— La facultad admite cada vez más estudiantes de los que puede manejar. Como si fuera el Pantragruel de Rabelais, cada año la matrícula crece, no los espacios para dar clases y en ciertos casos tampoco el cuerpo académico.

Este exceso de alumnos se refleja en grupos de hasta 60 alumnos, tráfico en los pasillos y escaleras y, en general, en las dificultades para la impartición de cátedra y el aprendizaje como tal.

3) Avaricia.— Puede entenderse como avaricia al deseo de acumular riqueza. En este caso, la riqueza de la institución son sus alumnos, los cuales no siempre encuentran empleos y, en realidad, pocos terminan la carrera.

El 50% de los alumnos no se titula, esto es un hecho. Se han implementado nuevas opciones de titulación y una bolsa de trabajo más dinámica; sin embargo, el activo más importante con el que cuenta la escuela no tiene tanta liquidez como desearíamos.

4) Pereza.— Sería injusto decir que el grueso de los integrantes de la facultad es indiferente a los problemas que atañen a todos; no obstante, existe cierta apatía por muchos de los temas que parecen sólo atribuibles a un sector específico de la comunidad.

Puede que sea por los trabajos y tareas que absorben la vida del universitario, puede también que se trate del egoísmo e individualismo que caracteriza a este joven siglo, pero si la comunidad entera no actúa en beneficio de sí misma, poco puede esperarse de actores externos que no entienden la problemática específica de la facultad.

5) Ira.— En múltiples ocasiones, tanto los directivos como los estudiantes y también los trabajadores han mostrado el músculo. El constante cierre de la biblioteca por parte de los trabajadores, el cierre de salones por parte de alumnos y las consecuentes represalias de las autoridades harían pensar que en este espacio priva la acción por encima del diálogo.

Si algo caracteriza a la facultad es la presencia de mentes lúcidas. Bastaría que con su ayuda se buscara espacios de intercambio intelectual antes que recursos para el control.

6) Envidia.— Las facultades de Medicina, Química e Ingeniería son antiguas, casi centenarias, han dado al país y al mundo graduados sobresalientes. Son también centros donde la investigación es efervescente y, por tanto, la generación de recursos igual de productiva.

Ciencias Políticas no puede sentarse a esperar que el dinero y los apoyos lluevan desde Rectoría; debe reconocer que sus hermanos mayores han hecho históricamente un trabajo ejemplar en cuanto a la autogeneración de recursos a través de la investigación y la conformación de una red de ex alumnos mediante patronatos. Tenemos un grande y probado ejemplo a seguir.

7) Soberbia.— Tanto en EL UNIVERSAL como en muchos otros lugares se han calificado a las carreras que se imparten en la facultad como de excelencia.

Debemos refrendar estos estándares para que no queden las dudas que siempre acechan a la UNAM. Por fortuna, los pecados de “polacas” no son imperdonables. Hace falta el compromiso de la nueva administración, de estudiantes, profesores y trabajadores de ésta, mi alma máter.

Estudiante de 8vo semestre de la FCPyS

 
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