| El mensaje que el gobierno estadounidense ha estado recibiendo de México en las últimas semanas es que la violencia criminal está empeorando. El mensaje que el Congreso de Estados Unidos probablemente le mandará a México en algún momento de las próximas semanas es que el financiamiento para la Iniciativa Mérida será reducido. Así es. Justo en el momento en que Estados Unidos debería estar extendiendo un apoyo incluso mayor para un gobierno que enfrenta ataques cada vez más severos por parte del crimen organizado, sus señales sugieren, en cambio, un retroceso. No obstante, lo principal es que el mensaje del Congreso tiene menos que ver con los problemas de México o con el compromiso de Estados Unidos de apoyar a Calderón, y más con las limitaciones presupuestarias y la política interna en un año de elecciones presidenciales. El representante Eliot L. Engel, presidente demócrata del Subcomité para el Hemisferio Occidental del Comité de Asuntos Exteriores del Congreso, emitió un comunicado el 8 de mayo de 2008 en el que dijo que “como saben, el Comité de Asignaciones está diseñando su propuesta suplementaria de ley de gasto para la guerra. Para ser franco, me decepciona saber que México recibiría menos de 300 de los 500 millones de dólares solicitados por la administración”. De acuerdo con el representante Engel, el Comité de Asignaciones propone incrementar el gasto para algunos programas nacionales y recortar los fondos para México. También aumentará el gasto para Centroamérica, de 50 mdd a 61.5 mdd. No obstante, una semana después los líderes de la Cámara Baja propusieron aumentar los recursos para México de 300 mdd a 400 mdd. Uno se queda con la sensación de que algunos miembros del Congreso están presionando fuerte para apoyar a México. Es necesario explicar algunos detalles sobre los procedimientos presupuestarios para poder interpretar los mensajes que surgirán en el Congreso en las próximas semanas. Una asignación suplementaria es dinero que está disponible dentro del año fiscal actual de 2008, que termina el 30 de septiembre. Además, se están considerando sumas adicionales de dinero para la Iniciativa Mérida para el año fiscal 2009, que comienza el 1 de octubre. Simplificando en exceso el proceso presupuestario regular, puede decirse que existen tres conjuntos de cifras que forman parte del procedimiento para establecer el presupuesto. Primero, el presidente envía sus solicitudes al Congreso. Segundo, varios comités de gran importancia, como agricultura, relaciones exteriores y defensa, establecen sus autorizaciones o las cantidades que respaldan. Estas no son las cifras importantes, porque los comités piden más de lo que saben que obtendrán. Por ejemplo, el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes autorizó la solicitud completa para la Iniciativa Mérida. El tercer conjunto de cifras es el más crítico. En este paso, el Comité de Aasignaciones y sus subcomités, que operan con base en un límite establecido por el Comité de Presupuesto, deciden cuánto se gastará en realidad. Los comités de Asignaciones de la Cámara Baja y del Senado negocian las cantidades específicas que se gastarán en 13 leyes de asignaciones separadas, que son presentadas al presidente para que las apruebe o las vete. El Congreso difícilmente termina los trabajos sobre el presupuesto antes de la fecha de inicio del 1 de octubre, y las agencias gubernamentales por lo general operan con los lineamientos de gasto del año fiscal anterior. Actualmente, la mayoría demócrata en el Congreso probablemente espere hasta que el presidente Bush deje el cargo en enero para aprobar las leyes de asignación del año fiscal 2009. Incluso excesivamente simplificado, se ve lo tortuoso que puede ser este proceso regular. En contraste, una asignación suplementaria es manejada por una especie de “vía rápida”. El presidente expone el argumento de que circunstancias poco usuales ameritan el gasto inmediato, en este caso, para financiar operaciones de defensa. Los comités de autorizaciones realizan audiencias, y los comités de asignaciones toman las decisiones reales. En este caso, la Cámara Baja pasará por alto al Comité de Asignaciones y presentará directamente la ley al pleno. Aquí es donde surgirán algunos problemas. El liderazgo demócrata en la Cámara de Representantes probablemente anexará enmiendas para aumentar el gasto en algunas prioridades nacionales, como la extensión de las prestaciones por desempleo. También anexará una enmienda para comenzar a sacar a las tropas estadounidenses de Irak. El presidente Bush ha prometido vetar dichas enmiendas, por lo que será interesante ver si éstas sobreviven a las negociaciones en ambas cámaras para que la propuesta de ley final sea presentada al presidente. En cualquier caso, la Iniciativa Mérida está atrapada entre luchas internas por la guerra en Irak, que se complican aun más ante los cálculos políticos que se están haciendo en un año de elecciones presidenciales. Ya se escuchan discusiones sobre si la iniciativa debió haber pasado por el proceso presupuestario normal en lugar ser incluida en la suplementaria. En el proceso normal la propuesta hubiera sido debatida por sus propios méritos, aun cuando las asignaciones se aplazaran considerablemente. Como dice el dicho, el presidente propone y el Congreso dispone. En este caso, un presidente políticamente débil vincula una propuesta importante con una iniciativa de financiamiento para la guerra con el objetivo de acelerar el proceso, y un Congreso controlado por la oposición envía al público estadounidense un mensaje electoral sobre la guerra en Irak y las prioridades nacionales. Desafortunadamente, también podría estarse enviando el mensaje involuntario a México de que el Congreso considera que la iniciativa anticrimen es menos importante. No creo en absoluto que ese sea el caso. La Iniciativa Mérida está atrapada en medio de fuertes restricciones presupuestarias y es vulnerable al fuego amigo de la guerra en Irak y las hostilidades entre demócratas y republicanos. (Traducción: Mariana Toledo). * Es director del Proyecto Méxicoen la Universidad Georgetown |