| Acaba de morir Edward Lorenz, un meteorólogo del Instituto Tecnológico de Massachusetts, que en 1961 afirmó que era imposible pronosticar el clima, porque “incluso los cambios que parecen mínimos y muy breves pueden tener repercusiones fuertes en los sistemas amplios”. Su tesis enojó a muchos, pero sentó las bases para una nueva forma de entender a la naturaleza y a la ciencia misma, a la que regresaba a la realidad, a pesar de sus deseos omnipotentes de saberlo y controlarlo todo. Hoy ya se acepta la teoría del caos, que sostiene que el orden y la estabilidad, el cumplimiento de ciertas leyes y la predictibilidad no existen ni pueden existir, pues el universo está en constante cambio. Lo que ha pasado en las semanas recientes en México es la demostración de las teorías de este científico, pues se ha cumplido el postulado de que algo que parece pequeño, afecta al sistema en su conjunto. Vimos cómo un intento del gobierno (el tercero, pues ya Zedillo y Fox habían hecho otros) de promover la reforma energética, se convirtió en la alteración del equilibrio político que venía prevaleciendo en el país. Me explico. Cuando asumió su cargo, Felipe Calderón quiso pisar fuerte y para hacerlo eligió un asunto que sabía de interés para todos: el de la seguridad nacional. Entonces mandó al Ejército a combatir al narco y puso eso como la prioridad de su gobierno. Mientras tanto, Andrés Manuel López Obrador iba desapareciendo del panorama, la mayoría de los medios ya no daban cuenta de sus actividades y sus mítines eran poco concurridos. Pero de la noche a la mañana eso se invirtió. Hoy AMLO ya no va por el país hablando de terminar con la pobreza, sino que hace spots televisivos en los que, sentado en la típica posición presidencial, con la enorme bandera atrás y el letrero de “presidente legítimo de México”, habla de nuestros recursos naturales. Y Calderón ha tenido que cambiar el eje de su gobierno, y para ocultar su fracaso y su falta de control de la situación ha decidido caminar por el rumbo moralmente incuestionable y siempre inobjetable de la lucha contra la pobreza. Y allí lo vemos poniéndose sombreros autóctonos y dando discursos que nadie escucha porque ya los hemos oído mucho. ¿Cómo pudo pasar esto? Primero, porque la lucha contra el narco fue un fracaso. De nada sirvió sacar al Ejército a la calle ni acordar con los vecinos el Plan Mérida. Más bien parece que cumplió el objetivo contrario, pues hay una situación de violencia incontrolable que ha ido de los sabotajes a los ductos de Pemex, a los asesinatos y ajustes de cuentas. Segundo, porque Andrés Manuel estaba acechando la oportunidad y se la pusieron en charola de plata. Si bien cualquier cosa podría haber servido como pretexto para él, la verdad es que el tema del petróleo es y ha sido el suyo desde siempre. Entonces pasó lo que dijo Lorenz: el aleteo de la mariposa se convirtió en tornado. No tengo duda sobre la importancia de preservar el petróleo para México, pero tampoco sobre la urgencia de salvar a Pemex del desastre en que está hundida y de la necesidad de atender ya el problema energético. Pero ese no es mi tema hoy. Hoy quiero tratar de entender por qué nuestro sistema político es tan frágil que cualquier cosa puede alterar su equilibrio. Quizá la respuesta está también en la ciencia: un científico llamado Braun ha afirmado que los cambios no son azarosos ni aleatorios como parecen, sino que tienen que ver con la distribución de las variables en el momento en que se produce el fenómeno en cuestión. Esto suena muy real para nosotros. Las variables de la política estaban distribuidas de tal manera, que apuntaban para donde ahora estamos: un gobierno sin proyecto, sin rumbo, sin mando ni liderazgo y con colaboradores muy chiquitos, que no han tenido capacidad ni habilidad para proponer, negociar y conseguir. Y una oposición deseosa de evidenciarlo y ridiculizarlo y capaz de hacer lo que sea para lograrlo. ¡Parece increíble pero la ciencia de la meteorología resultó útil también para explicar el clima de la política! sarasef@prodigy.net.mx Escritora e investigadora en la UNAM |