| En medio de la estrepitosa crisis del PRD, poca atención se ha puesto a la situación en los otros partidos, los cuales, si bien no están al borde de la ruptura (salvo Alternativa Socialdemócrata, que es como un PRD chiquito), tampoco son tan sólidos como parecen. Ese es el caso del Partido Acción Nacional, que, como lo muestra el reportaje de EL UNIVERSAL de este lunes, tiene —sigue teniendo— fisuras muy importantes entre el ala radical yunquista y los moderados. Sin embargo, el principal problema del PAN no estriba sólo en la existencia de corrientes diversas, hecho por lo demás natural en cualquier partido, sino en su caballada. Sin afán de ser demasiado futurista, lo cierto es que cuesta trabajo pensar quién puede ser el candidato blanquiazul a la Presidencia de la República en 2012, con posibilidades reales de ganar. En los otros dos partidos grandes —incluido el PRD con su desastre interno— hay ya varios apuntados que puede uno imaginar compitiendo con posibilidades en 2012: por el PRD, o lo que quede de él después de su crisis, no es difícil pensar en Marcelo Ebrard o en el propio López Obrador, a pesar de su discurso antiinstitucional. También puede uno apuntar a Ricardo Monreal, a Amalia García o incluso a Carlos Navarrete o alguien de la corriente de Los Chuchos, suponiendo que éstos se mantienen en el partido del sol azteca. Por el PRI, ya están más que apuntados Enrique Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones, pero desde luego no se descarta a Beatriz Paredes y algún otro que aparezca en el camino. Por el PAN… bueno… ¿Se le ocurren más de dos nombres? Más de alguno dirá que Juan Camilo Mouriño, pero la verdad se ve difícil que llegue con aire a 2012 después de los descontones que le puso López Obrador. Y si no es Juan Camilo, pues quedan Josefina Vázquez Mota y Germán Martínez. Y ya. Desde luego, no faltará quien piense en Santiago Creel, aunque después de su fallido intento de 2006, es difícil verlo como candidato en 2012. La verdad es que la caballada azul luce muy flaca. Desde luego, descarto de antemano, por razones obvias, al góber piadoso y mal hablado de Jalisco y a su colega panista de Guanajuato. La verdad es que no hay mucho de dónde elegir. Es cierto que faltan todavía cuatro años para las elecciones de 2012 y que pueden pasar —van a pasar— muchas cosas. Y también es cierto que las figuras que hoy se ven pequeñas en el panismo pueden crecer. También pueden aparecer otros aspirantes a la candidatura panista, sobre todo si el partido blanquiazul gana algunas gubernaturas. Pero la verdad es que el futuro del PAN en su carrera por la Presidencia va a depender de tres factores fundamentales: quién es el candidato, cómo estén los otros partidos y candidatos y qué tanto haga el presidente Calderón en su gestión. Y en este sentido, un termómetro de cómo están las cosas serán las elecciones legislativas de 2009, aunque este es un indicador que habrá que tomar con cautela. Si las predicciones sobre una baja en la votación del PRD se cumplen, la gran interrogante es a dónde irán esos votos que en 2006 fueron por el partido del sol azteca. Es muy probable que vayan a la abstención, lo cual incrementaría de manera automática el porcentaje de votos por el PAN y el PRI. Sin embargo, las elecciones intermedias suelen ser engañosas. En la carrera presidencial cuentan mucho los candidatos. Por ello el PAN debe ya empezar a preocuparse. No sólo porque la caballada está flaca sino porque en la medida en que los presidenciales sean muy pocos y claramente identificados, las baterías de la oposición se van a enfocar en ellos. Y si no, ahí está el caso Mouriño como un claro ejemplo. Es probable que el presidente Calderón esté ahora demasiado ocupado con la agenda inmediata: la reforma energética, la posible negociación con el EPR y la contraofensiva del narco. Sin embargo, la evaluación de cualquier político depende en buena medida de su sucesor. La continuación de los proyectos del Presidente es más probable que se dé si el PAN conserva la Presidencia. ¿Logrará el PAN tener una caballada robusta y un candidato fuerte para el 2012? Este asunto ya le debería quitar el sueño a Calderón y al partido blanquiazul. jorge.chabat@cide.edu Analista político e Investigador del CIDE |