| La política no es juego de niños, si así fuera ya se habrían puesto de acuerdo. Antes de los videojuegos, los niños jugábamos con objetos reales. A mí me gustaba jugar a las canicas, y con parientes y amigos nos proponíamos hacer nuestro mejor tiro. Algunos comenzábamos con el juego de “calacas y palomas”; pintábamos nuestra raya y una de dos: o tirábamos al hoyito o buscábamos alejar a nuestro competidor. Eras reglas comunes eran aceptadas por los niños, mucho antes de comprender las complejidades de los amparos, recursos de apelación y controversias constitucionales. El que ganó, ganó, el que perdió, pedió, e iniciábamos otros juegos. Técnica, destreza y calidad de la canica eran fundamentales. Hoy vemos con preocupación un partido partido. Recuerdo aquel libro que publicó Jorge Castañeda, titulado La utopía desarmada, en el que expone las dificultades y frustraciones de las izquierdas latinoamericanas. En México costó mucho trabajo que las diferentes tendencias de izquierda superaran sus contradicciones y lograran, no sin dificultades, integrar una coalición que permitiera fundar el PRD. En la actualidad, sus líderes no logran superar el impasse de su reciente y fallida elección. Parece que el destino repite en su propia casa lo que en 2006 le reclamaban al país. No sabemos si alguno de esos líderes está jugando a “calacas” o a “chiras pelas”. Unos piensan que el “ágata” del gran brillo con la que jugaban se convirtió en una “agüita”; otros, que tiró “balín” y partió en dos a su partido. México no quiere una izquierda desmembrada y hostil. La ecuación política de nuestro país reconoce la importancia de su tendencia ideológica y, más aún, lo que significa la desilusión y desencanto de tantos seguidores que hoy no entienden a quienes no se entienden entre sí. Al parecer a alguien se le “chispó la cuiria” o se le “botó la canica” anteponiendo intereses individuales a los objetivos de su partido. En los juegos como en la política, además de ganar o perder, lo importante es mantenerse en el juego, aceptando las reglas. Todo partido político vive crisis en su interior, pero su ropa sucia no debe ensuciar las calles o las instituciones del país. ¿Quién será ese quijotillo que dé el golpe en la mesa, que tenga liderazgo moral, el apoyo social, así como los recursos para encabezar el nuevo propósito que la izquierda que México requiere? ¿Acaso el único objetivo continuará siendo el sendero de la deconstrucción institucional permanente? La objeción se dirige a veces en contra del resultado de una elección, o contra los consejeros del IFE, o lo que debería ser el respeto irrestricto a un poder soberano como lo es el Poder Legislativo federal. En las grandes crisis es cuando la historia encuentra sus grandes hombres, aquellos que proponen soluciones y no viven ensimismados en la grandeza de su sombra en el ocaso. Batalla de Camarón Hace 145 años, el 30 de abril de 1863, en la población de Camarón (hoy Camarón de Tejeda), en Veracruz, tuvo lugar una batalla memorable entre el Ejército mexicano y el Ejército francés. La batalla de Camarón es conmemorada anualmente en la población que lleva su nombre. En esta ocasión, altos representantes del gobierno francés, como el general Jean Pierre Kelche, Grand Chancellier de la Legión de Honor, rinden homenaje a quienes prefirieron la muerte a la derrota. articulo@alemanvelasco.org Político, escritor y periodista |