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    Buenas noticias
José Sarukhán
18 de abril de 2008

Hace un poco más de una docena de años que se constituyó, por primera vez en México, una secretaría del medio ambiente (Semarnap, con P de pesca), y que afortunadamente tuvo como primer responsable de la oficina a alguien que ha marcado un antes y un después en la historia de los asuntos ambientales en el país: Julia Carabias.

Algunos elementos importantes que marcaron ese parteaguas fueron su conocimiento de primera mano sobre el tema, su apertura a las organizaciones civiles y al medio académico, del que provenía y al que conocía, y una clara tendencia a usar crecientemente información científica confiable, de buena calidad y pertinente a los problemas que se encaraban, producida en su gran mayoría por instituciones mexicanas y también, en su gran mayoría, públicas.

A pesar de ello, los problemas relativos al ambiente siempre fueron considerados como responsabilidad única de Semarnap (y luego Semarnat, sin P de pesca). El concepto de que todos —individuos, empresas, organismos públicos federales, estatales y municipales— afectamos con nuestro quehacer diario a ese “ambiente” no acaba de asumirse en las políticas públicas del país. Lo afectamos con nuestros requerimientos de recursos (alimentos, fibras, madera) y de energía, no sólo en forma de electricidad y combustibles para transporte, sino para tener caminos, escuelas, hospitales, casas, edificios de trabajo. Los programas sectoriales gubernamentales han adolecido hasta ahora de una gran desconexión en el tema ambiental, cuando no de una franca incongruencia entre ellos, con el resultado siempre negativo a los aspectos ambientales.

Hace pocos días, los secretarios Elvira y Cárdenas, de Semarnat y Sagarpa, respectivamente, firmaron en Villa de Corzo, Chiapas, con el testimonio del Presidente de la República, un convenio que marca un hito en las relaciones de ambas secretarías y apunta al esfuerzo explícito del Ejecutivo de transversalizar las acciones del gobierno federal en materia ambiental y de movernos hacia un desarrollo sustentable, expresado en el plan de gobierno para el periodo 2007-2012. Dicho convenio se produce en el contexto de los trabajos realizados para el programa internacional del Corredor Biológico Mesoamericano (CBM), que en su parte mexicana (CBMM) es coordinado por la Conabio. Este programa, compuesto por cinco corredores (en 37 municipios de Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Yucatán), está diseñado para lograr, con la participación de los dueños (ejidatarios y comuneros) de los ecosistemas en las áreas de los corredores, manejos de los recursos naturales que permitan una conexión entre varias áreas protegidas, al mismo tiempo que produzcan ingresos económicos para sus dueños.

El objetivo del convenio es “establecer las bases para realizar acciones conjuntas a favor de la inducción del manejo sustentable de los recursos naturales en las zonas de baja producción agropecuaria... con valor de conectores biológicos en ecosistemas naturales y poco alterados en los estados de Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Yucatán, que integran el CBMM”. Lo anterior se logrará por medio de: 1) limitar el crecimiento de la frontera agropecuaria, haciendo participar a otras dependencias federales y estatales, así como al sector social y privado; 2) evitar el cambio de uso de suelo; 3) acordar criterios que induzcan prácticas productivas sustentables en las reglas de operación de sus programas; 4) compartir capacidades operativas e información; 5) incluir innovación y adaptación tecnológica amigables con el mantenimiento de la diversidad biológica de la zona; 6) apoyar producción y comercialización de productos orgánicos; y 7) establecer un órgano de coordinación entre Sagarpa y Semarnat, responsable del seguimiento del acuerdo entre las secretarías, que revisará y validará los resultados del proyecto.

Esta fue una noticia que pasó de noche en los medios de comunicación, acostumbrados en estos días a sucesos más escabrosos y “taquilleros”, y es, sin embargo, una gran noticia para el futuro del sureste de México, porque establece un importante antecedente por sus potenciales resultados. Por ello debemos congratularnos por esta pionera iniciativa entre Sagarpa y Semarnat.

jose.sarukhan@hotmail.com

Investigador del Instituto de Ecología de la UNAM

 
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PERFIL
 
Licenciatura en Biología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en 1964. En 1968 obtuvo la maestría en Botánica Agrícola en el Colegio de Posgraduados y en 1972 se doctoró en Ecología (University of Wales)

Director del Instituto de Biología de la UNAM, de 1979 a 1985. En 1987 fue designado Coordinador de la Investigación Científica de la propia UNAM y electo Rector en diciembre de 1988 para el periodo 1989-1992 y reelecto en este cargo para el periodo 1993-1996. Es investigador titular en el Instituto de Ecología desde 1988.

Ha publicado más de ciento diez trabajos de investigación y varios libros y ha sido el promotor del principal grupo de investigación ecológica en México, en el Instituto de Ecología de la UNAM.

 
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