| “El orden de los factores sí afecta el producto”. Lo que en matemáticas no provoca cambios en el resultado, en política es motivo de un cambio significativo. El FAP está obstaculizando el diálogo sobre la iniciativa de reforma energética presentada por el jefe del Ejecutivo no obstante que su oposición original se volvió obsoleta, ya que la rechazada propuesta de cambios legales para hacer posible la privatización de Pemex nunca llegó. ¿Por qué entonces la negativa a discutir la iniciativa presidencial? Porque ante el anuncio inicial de cambios en Pemex, el FAP tomó una posición ideológica a priori. Antes de que hubiera iniciativa, ya había oposición a la misma. Antes de que la iniciativa fuera redactada, ya era rechazada. Pero las causas de que la iniciativa y el Congreso mismo estén secuestrados por una actitud no incluyente no se encuentran solamente en el FAP, sino también en la falta de una operación política adecuada. No nos encontramos únicamente con un problema de cerrazón de criterio por parte de los partidos que integran el FAP, sino también ante una ausente o mala estrategia para la negociación de la reforma. Antes que anunciar la vaga idea de modificar el régimen legal de Pemex, el gobierno debió construir su iniciativa. Lo que algún genio de la comunicación oficial no ha logrado aprender es que el anuncio de una iniciativa es lo último que se realiza, no lo primero. Antes de realizar anuncio alguno, se debe tener la iniciativa en la mano. Tener la iniciativa definida es básico para orientar la comunicación. Es lo que permitirá rechazar de inmediato y tajantemente los infundios y apoyar y promover de manera organizada la importancia de la propuesta de cambio. Una comunicación clara es invencible. Pero anunciar una idea sin tener una iniciativa definida es provocar que múltiples actores políticos y económicos inicien un ataque a la idea general, sustentado en falsedades, mala información o suposiciones. Por ello es que “el orden de los factores sí afecta el producto”. Si antes de anunciar abiertamente una idea se define la iniciativa y se socializa entre grupos y factores clave, entonces, al hacerla pública su acogida será mejor. Hoy, por haber hecho la propuesta “al revés”, el país se encuentra atrapado en una discusión de sordos en el Congreso, que no se va a centrar en la iniciativa presentada por el Ejecutivo, sino en el propio desempeño de Pemex. En vez de haberse organizado una discusión abierta y un diálogo informado para conocer la situación real que guarda nuestra industria petrolera y de ahí construir el consenso hacia una iniciativa, primero se lanzó una vaga idea, después se presentó una iniciativa limitada y ahora se busca lograr los apoyos necesarios para sacarla adelante. Pero al FAP no le interesa discutir la iniciativa, sino utilizar el momento político creado por las expectativas de privatización para entrar de lleno a “encuerar” a la industria petrolera, para pasar de un escándalo político a otro, en un desgaste sin fin. Es muy bueno abrir la información de Pemex. Es muy bueno discutir sobre la iniciativa, pero si no se hace en un ambiente constructivo, con una actitud propositiva, lo que vamos a cosechar van a ser desgastes y parálisis que a todos perjudicarán. emoctezuma@tvazteca.com.mx Presidente ejecutivo Fundación Azteca |