| Hace unos días, en la prensa interna-cional leí un artículo de un escritor español que daba cuenta de su batalla por llenar la página en blanco: presionado por la falta de temas de interés —propio interés y general— y por la obligación de entregar al diario su contribución, proponía una fina crónica de esa batalla del hombre frente al vacío. A todos nos pasa; a veces falta la palabra de arranque, la expresión precisa, la imagen correcta, pero no los temas. No sé si por fortuna o por desgracia, el articulista mexicano vive en la abundancia permanente de temas que reclaman su atención; de hecho, en ocasiones se ve avasallado por el alud de temas pendientes que exigen ser comentados. Desde hace ya varias semanas dediqué este espacio al tema general de la Universidad y sus valores; no pensé que el país y el mundo se fueran a detener durante este respiro en el que me pareció justo dedicar algo de tinta y tiempo a lo importante antes de abordar lo urgente; pero sucedió, en cambio, que a la agenda de temas le ocurrió lo mismo que al tintero de Cervantes retratado por Doré: se me llenó de tópicos que han formado el hoy en tema de reflexión y memoria. Temas así, como el conflicto interno del PRD, en el que a la escala de un partido se repite la escena nacional del desencuentro del poco respeto por las normas; a contrapunto, la lúcida carta del ingeniero Cárdenas, mesurada y a tiempo, para reclamar un futuro para una fuerza política indispensable para el concierto político nacional; otro, la falta de un debate de fondo sobre la política energética, que no pasa de folclor mediático mientras seguimos consumiendo nuestra riqueza natural y seguimos expoliando nuestra naturaleza y, en el ámbito nacional, uno más, los reclamos del PRI por la falta de rumbo, como si denunciar fuera suficiente para construir; los ataques a la UNAM, que pretenden hacer pasar como un nido de guerrilleros lo que en realidad es un ámbito libérrimo de discusión. Y qué decir del mundo: las elecciones en Francia que demuestran que los pueblos lo perdonan casi todo, pero son inflexibles frente a la frivolidad; las de Estados Unidos, regidas por el rumor, la ofensa y la absoluta falta de contenidos. En fin, una pequeña colección de temas sobre la que habremos de volver; por lo pronto, mientras veo tan peculiar agenda, pienso que tal vez, unido al desarrollo, venga la falta de temas, tal vez esa sea una pequeña compensación para el subdesarrollo: todavía tenemos tanto que decir. fernando.serrano@cide.edu Profesor de la UNAM, Colmex y CIDE |