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    ‘El Sagitario Rojo’
Ricardo Pascoe Pierce
9 de abril de 2008

Tomás Garrido Canabal nació el 20 de septiembre de 1890 en Tabasco y murió en Los Ángeles, California, hoy hace exactamente 65 años. Fue un líder político carismático, gobernador de su estado y adicto a imponer sus “modelos” de gobierno. Creyente en el “comunismo” y “socialismo”, adoptó su peor parte: el corporativismo, un régimen político autoritario, el paternalismo a los más pobres para mantener su lealtad a “el sistema”. Decidió aplicar, a todos, sus criterios: buscó erradicar la religión y el alcohol, y combatió el analfabetismo con jornadas obligatorias de adoctrinamiento socialista. Obligó, por ley, a que los sacerdotes se casaran y al pueblo a comer carne en días de vigilia. Suprimió la Navidad y la palabra “Dios” y todas las relativas, como “adiós”.

A la par del proceso político del país, inmerso en la formación del Partido Nacional Revolucionario, proyecto impulsado por Plutarco Elías Calles, Garrido empezó a participar en proyectos políticos nacionales. Se autodenominó El Sagitario Rojo y, en Tabasco, formó el Frente Rojo, al mando del coronel César Rojas, como comando encargado de representar sus intereses políticos. Rojas era el jefe garridista en el estado. Cuando El Sagitario Rojo vivía, exiliado en Costa Rica, lejos de Tabasco, el Frente Rojo sufrió tensiones internas. Así las relata Amado Alfonso Caparroso, biógrafo de Garrido: “Las discordias y disentimientos surgieron de las dos facciones garridistas surgidas del Frente Rojo, provocaron heridas profundas que aún no se restañan. A mi modo de ver, tanto la facción encabezada por Rojas como la que jefaturaba Morales luchaban por conservar la ya minada fuerza política del garridismo.

“Pero era inútil todo esfuerzo. La profecía del licenciado Garrido se cumplió. Fernández Manero y Trujillo Gurría, una vez afianzados en el manejo de la situación política de Tabasco, recurrieron a toda clase de artimañas para burlar la palabra empeñada. Ejemplo de ello fue la imaginaria fuerza de un inventado movimiento rebelde encabezado por un individuo al que llamaban El Ronco —no tabasqueño— para enfrentarlo a los garridistas jefaturados por Rojas, Martínez Ruiz y Malpica, entre otros. Así que de las diputaciones que habíanles ofrecido, solamente dieron dos, en tanto que los elementos de Brito Foucher que se decían revolucionarios, al plegarse al grupo de Fernández Manero-Trujillo Gurría, recibían tres.

“El grupo garridista encabezado por Dionisio Morales, Hilario Gamas Colorado, Napoleón Pedrero Fócil, Joaquín Bates Catarroso y Ramón González Vega abandonó Tabasco para salvar sus vidas. Muchos murieron por permanecer leales al líder y aseguraron su sitio en el cenáculo de Tomás Garrido Caníbal.

“Por supuesto, el Frente Rojo desapareció”.

Garrido formó el Bloque de Jóvenes Revolucionarios, conocido como los Camisas Rojas, un grupo de choque que, el 30 de diciembre de 1934, atacó a la grey católica de la catedral en Coyoacán. Murieron tres católicos y un camisa roja en el enfrentamiento. Todos los integrantes de ese grupo de Camisas Rojas eran jóvenes empleados de la Secretaría de Agricultura y Fomento, cuyo secretario era, precisamente, Garrido Canabal. Alrededor de 50 integrantes de los Camisas Rojas fueron detenidos por la policía capitalina y trasladados a la penitenciaría del DF en Lecumberri “fuertemente custodiados, pues se temía que la delegación pudiera ser asaltada por los enfurecidos católicos, que se encontraban reunidos en el atrio de la iglesia, frente a la delegación”. Dos días más tarde “... entraba el Líder del Sureste a la penitenciaría del DF para estar al lado de sus amigos, los integrantes del Bloque de Jóvenes Revolucionarios, quienes lo recibieron en medio de una tempestad de aplausos. ¡Hermoso gesto de El Sagitario Rojo que se solidarizaba con los jóvenes roji-negros!”.

La persistente idea de imponer a los demás sus criterios fue, siempre, la gran debilidad de Garrido. Esto debilitó su capacidad de construir aliados y terminó en el exilio, solo y sin grupo político. Las circunstancias eran específicas, pero denotan un problema más universal: a mayor radicalidad, tanto así el aislamiento. Por otro lado, construyó un partido (Frente Rojo) a su semejanza que terminó por autodestruirse. Internamente todo fue discurso radical... hasta la siguiente curul. Y, por último, creó grupos de choque para imponer su criterio al que no le gustara.

Ya fuera del gabinete cardenista, Garrido regresa a Tabasco y el 15 de junio de 1935 se presencia el último, violento, enfrentamiento entre los Camisas Rojas y adictos al cardenismo. “En el encuentro perecieron siete jóvenes del bloque roji-negro y dos elementos del grupo expedicionario”. Murió en el exilio.

ricardopascoe@hotmail.com

Analista político

 
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PERFIL
 
Miembro fundador del PRD y, durante mucho tiempo, uno de los hombres más cercanos a Cuauhtémoc Cárdenas: colaboró en la campaña presidencial de 1994, como coordinador de Relaciones Internacionales, y en la local de 1997, cuando el ex gobernador de Michoacán compitió por la Jefatura de Gobierno del DF. Además, fue miembro del CEN perredista de 1989 a 1999 en las administraciones de Porfirio Muñoz Ledo y Andrés Manuel López Obrador. Fue delegado en Benito Juárez durante el periodo de Rosario Robles y, en diciembre del 2000, a pocos días de que Vicente Fox asumió el poder, fue nombrado embajador de México en Cuba. Al dejar su cargo, contendió por el partido México Posible para la jefatura delegacional en Benito Juárez.
 
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