| Para Conrado, ¡justicia! El lunes pasado escribí mi colabo-ración sin saber quién había ganado la elección en el PRD. Ahora ocurre lo mismo. Una semana después, no sabemos quién será el nuevo presidente de ese partido. Los conteos rápidos del día de la elección daban el triunfo a Alejandro Encinas, con varios puntos de diferencia. Sin embargo, los resultados que aparecieron en la página del PRD, una especie de PREP, permitían proyectar una elección mucho más cerrada, y con ventaja para Jesús Ortega. Este ejercicio, sin embargo, se canceló con poco más del 70% de las casillas computadas, y se procedió al conteo oficial, que hipotéticamente debió terminar ayer domingo, pero eso tampoco era seguro. Puesto que el PREP es la única información con que contamos, permítame extraer de ahí algunas conclusiones. Al momento de caerse el sistema, la gran mayoría de las entidades reportaban un avance significativo, pero algunas no habían llegado siquiera al 50% de las casillas computadas. Coahuila, Michoacán y Tlaxcala se quedaron entre 40 y 50%, Puebla y Tamaulipas arriba de 20%, Guerrero en 4% y Durango nunca apareció (parece que quemaron casi todas las casillas). Estas entidades, sin embargo, representan sólo el 10% de los votos esperables. Los resultados del PREP son muy ilustrativos de la presencia del PRD. Los estados en los que tienen una alta votación son: Tabasco, Coahuila, DF, Zacatecas, México, Oaxaca, Morelos, Guerrero, Veracruz, Tlaxcala y Baja California Sur. Es interesante la aparición de Coahuila en esta lista y la ausencia de Michoacán, que se encuentra un poco lejos de los demás estados gobernados por el PRD. En el resto del país, el porcentaje de votación es significativamente inferior al porcentaje de población del estado, lo que indica una presencia débil del partido. Es un partido muy localizado, como se sabía. En cuanto a la votación por los candidatos principales, Encinas ganaba por amplio margen en Tabasco y Zacatecas (7 a 1), en Tamaulipas y Puebla (4 a 1) y en el DF, Yucatán, Sinaloa y San Luis Potosí (más de 2 a 1). En cambio, Ortega obtenía el triunfo en Chiapas (4 a 1), Guanajuato (3 a 1) y Oaxaca (2 a 1). La razón por la que Ortega resulta arriba en el PREP es que en el Estado de México tiene una ventaja de 1.8 a 1, que si bien no es muy grande, ocurre en el estado que aporta casi el 28% de la votación del PRD. En el proceso de conteo y calificación iniciado el miércoles pasado, no cabe duda que habrá cambios en estos datos. Permítame ahora extraer algunas conclusiones del proceso electoral del PRD. En primer lugar, queda claro que el fraude electoral está en los genes del partido, y por eso lo imaginan en toda elección en que participan. Segundo, estas malas prácticas, es decir hacer fraudes en lo interno e imaginarlos en lo externo, ahuyenta a la población: en 2007, el PRD obtuvo sólo el 17% de los votos que se disputaron en el país. Tercero, el PRD no ha logrado salir del área centro-sur, y en menor medida, sureste. Cuarto, su militancia, como su votación, tiene una concentración mucho mayor en la zona metropolitana del DF. En esa entidad y el Estado de México está prácticamente la mitad del PRD. Pero hay algo más que esta elección ha hecho evidente: López Obrador no controla el partido. A pesar de haber declarado su preferencia por Alejandro Encinas, y haber enviado una carta en su apoyo a los militantes (que, por cierto, es una intervención ilegal en el proceso interno), no logró ganar la elección. O, en el mejor de los casos, ganará por un margen muy pequeño, en un proceso muy dudoso. Otra vez: un partido con el 17% de los votos, dividido en dos mitades, envuelto en un pésimo proceso interno. Eso es lo que hay. www.macario.com.mx Profesor de la División de Humanidades del ITESM-CCM |