| Ya ganó Rodríguez Zapatero
A la memoria de Alberto Sauret, por su bondad alegre Rodríguez Zapatero ganará las elecciones del día de mañana. La derrota de Rajoy, candidato del Partido Popular (PP), no obedece a una equivocada oferta económica, ya que es muy similar a la de Rodríguez Zapatero, candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Sabemos que la convergencia macroeconómica de la zona euro se diseña desde el Banco Central Europeo, en Alemania, y no en las capitales como Madrid, París o Roma. Mariano Rajoy perderá la elección por dos motivos. El primero es su nula comprensión por el fenómeno de la transculturación. Rajoy endureció el discurso que le heredó Aznar sobre el nacionalismo español (demasiados toros, Real Madrid y sevillanas). España es un espacio intracultural. No entenderlo es eliminar a catalanes y vascos (por nombrar a dos de las autonomías que ejercen mayor poder en el Congreso de Madrid) de la geometría ideológica que existe en la política de aquel país. Qué decir de los 22 años de gobierno de Jordi Pujol en Cataluña. El propio Aznar, cuando se vio debilitado en las elecciones de 1996 en las que tuvo una mayoría relativa, tuvo que confesar que hablaba el catalán en la intimidad para recibir un guiño de los catalanes y de esa manera obtener la mayoría absoluta gracias al apoyo de Convergència i Unió. Meses antes, en un viaje que hizo el entonces presidente catalán Pujol a Madrid, un grupo de manifestantes le dedicó el siguiente estribillo: “Pujol, enano, habla castellano”. Rajoy perderá las elecciones porque lo que se vota el día de mañana es por diputados. Lo que describen recientes encuestas es que ni el PSOE ni el PP lograrán una mayoría absoluta, por lo que será inobjetable una negociación con los partidos nacionalistas para poder formar gobierno. Rajoy no pedirá (y si lo hace no se lo darán) el apoyo al Partido Nacionalista Vasco (PNV), a Convergència i Unió (CiU) ni a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). En pocas palabras, su discurso nacionalista lo ha aislado. Tramitó un recurso constitucional para pedir la anulación del estatuto catalán. Un conjunto de leyes cuyo significado semiológico supera al legal y en el que el nacionalismo catalán le gana terreno al español. Rajoy ha hostigado a los vascos porque mezcla su discurso antiterrorista (ETA) con el proceso evolutivo de la autonomía vasca. Sólo existen dos posibilidades de una victoria del PP. Que gane por una mayoría absoluta, hipótesis muy alejada a la realidad, y la otra es que obtenga una mayoría relativa pero, al hacerlo, tendría que pedir a los diputados del PSOE su abstención en la votación dentro del Congreso. Si se me permite la expresión, la política española se italianizaría y la debilidad de Rajoy pondría en riesgo las circunstancias de su gobierno. En la reciente entrevista que le hace El País a Rajoy, éste sostiene que sí podría negociar con CiU. La verdad, ni con un pragmatismo surrealista podría uno imaginar tal situación aunque no hay que descartar una sorpresiva declaración de Rajoy en la que nos revele su gusto por hablar el catalán en la intimidad. Rajoy no entiende de transculturación, un fenómeno que cataliza la globalización y que consiste en tolerar la integración de diversas culturas al país, en este caso España, para agregar rasgos culturales a la sociedad. Al PP le incomoda la Unión Europea. Se siente a disgusto porque está obligado, España, a ceder soberanía. (¡oh, bendita soberanía que tanto sirve para hacer la guerra!). Rajoy relaciona migración con delincuencia. Intenta exigirles a los inmigrantes la firma de un contrato para que se comprometan a asimilarse a la cultura española. El Roto, un irónico y brillante viñetero de El País, ha caricaturizado la propuesta de Rajoy al vestir a los inmigrantes de bailadores flamencos. A la viñeta de El Roto la acompaña la siguiente frase: “Inmigrante bailando una jota en un control de integración”. Rajoy intenta aislar a España de Europa y del mundo en general. Algo imposible en pleno siglo XXI. Afortunadamente, lejos se encuentra el dictador Franco que, al parecer, nunca leyó a Ortega y Gasset para comprender las ventajas de la internacionalización de España. España, el problema; Europa, la solución. Escribió el prolífico escritor. El segundo motivo de la derrota de Rajoy es su perfil apocalíptico. Se vota por la esperanza, no por los jinetes del Apocalipsis. Se vota por quien traduce en su discurso una luz brillante que sirva de guía en el ánimo de los electores. No hay que ser inocentes para darse cuenta de que una campaña electoral se dirige a las emociones de los electores, no a la razón. Trece millones de televidentes en el primer debate y 12 en el segundo fueron testigos de la visión catastrofista de Rajoy. “Usted miente”; “dividió a la sociedad y enfrentó a las víctimas (del terrorismo)”; “usted no tiene ninguna idea de nación”; “yo mantengo lo que he dicho, el señor Rodríguez Zapatero ha agredido a las víctimas del terrorismo”; “Usted negoció con los terroristas”. “Mentiras”, “crisis económica”, “desempleo”, “terrorismo”. Palabras con las que Rajoy hechizó al propio Rajoy. No se arriesgó en el intento de oxigenar su propio discurso. Se dejó mimetizar por las soflamas patológicas de Federico Jiménez Losantos. Conductor del noticiario de radio matutino de la cadena Cope (Conferencia Episcopal). Militante del periodismo publicitario y experto en el uso del lenguaje del odio. Rajoy también se dejó seducir por las páginas del periódico El Mundo, cuyo director Pedro J. Ramírez, además de ser amigo de Losantos, es colaborador en la tertulia de la Cope. De igual manera, el periódico ABC le fue leal en todo momento excepto en la supuesta conspiración de ETA y los socialistas en el atentado de marzo de 2004. En el ámbito de la televisión, Telemadrid (canal público) también levantó pancarta por Rajoy. Rodríguez Zapatero ganará por entender el proceso de globalización en el que vivimos. Por ver al fenómeno de la transculturación como un entorno que ayude a la convivencia y al conocimiento. Ganará por su visión progresista. Por buscar equidad entre mujeres y hombres; por tolerar la libertad de los que no piensan como él. Por pensar en España en positivo. Ya ganó. En el momento de concluir el artículo el ex edil socialista Isaías Carrasco es abatido a tiros por el grupo terrorista ETA. ¿A quién le dirigen el mensaje electoral? A Rodríguez Zapatero. pretelin@itam.mx Profesor de Estudios Generales en el ITAM |