| El video de Obama y Pedro Infante en contra de Bush es una muestra de una nueva manera de comunicar la política (http://mx.youtube.com/watch?v=oJqZNuSQHbg). Es fácil entender cómo funciona, pero lo que hacemos en el oficio de publicistas políticos nos ha llevado casi 20 años ininterrumpidos encontrarlo. El video o la travesura que hicimos para Obama tiene mucho significado para nosotros, pues aunque nos fue solicitado por unos ciudadanos que se definieron políticamente como seguidores de este candidato, también nos dio la oportunidad de meter la cuchara en la elección presidencial interna del país más poderoso del mundo. Nos han preguntado por qué en dicho video no dimos más argumentos de peso y sólo lo dejamos en un video “simpático” y buena onda. Pues la respuesta es que la simpatía y la buena onda son dos de las armas más poderosas para atraer el voto de la gente, y no las razones y los planes de trabajo que un candidato pueda tener, como la política cree que debe ser. En este sentido, tal vez pudiera compartir un poco con ustedes de dónde surge esta manera diferente de comunicar la política que nosotros tenemos… Estudié la carrera de Comunicación y una especialidad en Mercadotecnia (tradicional, la que todos estudiamos en la escuela). Sin embargo, en la calle y en la práctica nos hemos convertido en una especie de especialistas de un nuevo tipo de mercadotecnia que se llama “de emociones”. La hemos practicado en todos los niveles de gobiernos del país, desde un ayuntamiento, pasando por legislaturas locales, gobiernos estatales, dependencias federales, diputaciones federales, senadurías y ahora en el extranjero. En 1989 tuvimos que “vender” desde el punto de vista de mercadotecnia al primer “gobierno estatal del cambio” en México. Fue en Baja California con el gobernador Ernesto Ruffo. Esa circunstancia nos llevó obligadamente a buscar nuevos esquemas de comunicación con el pueblo. Entendimos que no era suficiente seguir “informando” al reducido núcleo de la población que sí acostumbra a leer periódicos o ver y escuchar noticiarios, de tal forma que buscamos nuevos puentes de comunicación con la llamada gente “del pueblo”. Aprendimos que no es lo mismo informar que comunicar; desde nuestra experiencia, comunicar es hacer todo lo posible por hacerse entender. Haber sido los primeros en vivir esta experiencia de comunicación política dio como resultado que con el tiempo desarrollamos una técnica de mercadotecnia más avanzada que la tradicional que nos enseñan en la escuela y que al día de hoy se practica en el mundo. Antes que condición social, preferencia sexual, creencia religiosa, convicción política, sexo o edad, antes que todos estos roles, el mercado meta está compuesto por seres humanos. Es decir, las personas tenemos más de humanos que de ciudadanos, abogados, papás o hijos. Y en este sentido, todos primero sentimos y luego razonamos. La mercadotecnia tradicional nos enseña en la escuela que para diseñar una campana primero hay que segmentar al mercado; es decir, crear a partir de las diferencias. En la mercadotecnia de emociones, se diseña estableciendo las coincidencias del mercado. De todo esto, que surge de las casi 250 campañas (exclusivamente políticas) que hemos creado y dirigido personalmente, podemos concluir cosas que atentan contra la tradición de lo que nosotros llamamos la vieja comunicación política; cosas como: 1. La gente no razona su voto. 2. La razón no motiva el voto. 3. Las propuestas de trabajo no motivan el voto. 4. En una campaña electoral no es el voto el tesoro que se persigue, es la confianza. 5. La empatía gana más votos. Espero tus comentarios. www.memociones.com Publicista |