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    Problemas y soluciones
Macario Schettino
25 de febrero de 2008

No parece que se entienda el tamaño del problema que tenemos enfrente. México dejará de exportar petróleo para fines de este sexenio si no se inicia el desarrollo de los campos en aguas profundas. Esto no quiere decir que nos quedemos sin petróleo, es sólo que no tendremos la posibilidad de exportar, porque México sólo logró convertirse en potencia exportadora de crudo con el descubrimiento de Cantarell, y con su fin también termina nuestra posición privilegiada en el mercado internacional.

El fin de la exportación de petróleo tendrá como resultado un problema en las cuentas del gobierno y otro en la balanza de pagos. En el primer caso, el petróleo financia cosa del 40% del gasto del gobierno porque la recaudación de impuestos en nuestro país es miserable. Este problema no es nuevo, inició en 1965, y fue ignorado o atendido muy por encima por siete muy diferentes gobiernos. El problema para las finanzas es serio, pero no crítico, porque dejar de exportar sólo significa reducir a la mitad los ingresos para el gobierno, en el peor de los casos.

El otro problema es más serio. El superávit de petróleo y derivados ha mantenido las cuentas externas bajo control por muchos años. Pero este superávit se termina muy rápido, porque dejamos de exportar crudo e incrementamos las importaciones de gasolina. De 2006 a 2007, el déficit total del comercio pasó de 6 a 11 mil millones de dólares. Para este año, si todo sigue como está, el déficit llegará a 23 mil millones de dólares, y para 2009 se convertirá en un problema muy grave.

Ahora bien, la exploración y la explotación de las aguas profundas costará cerca de 25 mil millones de dólares cada año, durante los próximos cinco. Si a eso le suma que Pemex tiene que invertir, nada más para seguir produciendo, 15 mil millones cada año, resulta que las necesidades de financiamiento suman 40 mil millones de dólares por año. Pero Pemex exporta nada más 36 mil millones. No dan las sumas. (Si quiere más detalles del tamaño del problema financiero y operativo que enfrenta la empresa, mañana en la sección Finanzas).

Frente a estos retos, la solución consiste en encontrar mejores formas de extraer un recurso que es de la nación para beneficio de la Nación, y no de grupos sindicales o de contratistas. No debe haber ninguna duda de que el petróleo es propiedad de la nación, y esto no debe modificarse de ninguna manera. Sin embargo, la extracción del petróleo es otra cosa diferente. La Constitución, en el párrafo relevante, sostiene que “Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos o de minerales radiactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que en su caso se hayan otorgado y la nación llevará a cabo la explotación de esos productos, en los términos que señale la ley reglamentaria respectiva.” Y eso es todo.

Esto permite proponer una solución que apunte no sólo a evitar problemas en la balanza de pagos, sino que ayude a corregir la manera en que el gobierno exprime a Pemex. Es perfectamente posible, de acuerdo con la Constitución, crear una nueva empresa, bajo control del Estado pero con emisión pública de acciones, que se haga cargo de la exploración y explotación del crudo en aguas profundas. Esta nueva empresa puede crearse bajo el esquema que tiene, por ejemplo, Petrobrás. Esta empresa podrá asociarse con otras similares, es decir, de propiedad estatal, para poder distribuir el riesgo y obtener el financiamiento necesario para el proyecto. Pemex puede ser el gran accionista de esta empresa, que además pagará por el crudo que obtenga derechos por sólo 48%, y no la cantidad absurda que hoy se paga.

Con esto, no sólo se puede mejorar la producción, sino iniciar una transición que poco a poco convierta a Pemex en una verdadera empresa petrolera. La Constitución no lo prohíbe, las leyes pueden revisarse. No hay privatización, no hay pérdida de soberanía. Todos ganamos.

NB: Si piensa usted asistir a la Feria de Minería, reserve su visita para el domingo. En La Capilla, a las 11 horas, presentamos Cien años de confusión.

www.macario.com.mx

Profesor en la división Humanidades del ITESM-CCM

 
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PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey.

Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México.

Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.

 
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