Buscar en:
  
   
    EU: mismas estructuras
Ifigenia Martínez
16 de febrero de 2008

Por su importancia en el mundo global, la renovación de gobierno en el vecino país reviste un especial interés. Los cambios ocurridos en la política económica internacional están tan bien asentados que la reciente etapa recesiva del ciclo económico no apunta a variaciones importantes entre demócratas y republicanos. De cualquier manera, sí reviste gran interés la lucha interna en el vecino país, aunque su significado para el nuestro no sea muy relevante.

Es sorprendente el ascenso del senador Barack Obama ante una candidata tan bien conocida como la senadora Hillary Clinton, esposa de quien fue presidente de ese país (1992-2000). La senadora Clinton es una mujer bien educada y una experta negociadora, pero por alguna razón no despierta las simpatías de una gran parte de los votantes, que quizá resienten que forme parte de un grupo en el poder que consideran necesario cambiar. Por el contrario, el senador Obama representa un aire fresco y sus opiniones no despiertan desconfianza en los círculos de poder, ya que también parece bastante apegado a los valores políticos tradicionales de la democracia estadounidense. Sin embargo ambos representan una novedad, pues no ha habido una mujer ni un afroestadounidense presidente de Estados Unidos.

Para México, una vez negociado el Tratado del Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) por Clinton y Salinas en 1994, quedó marcado un patrón económico de lento crecimiento, baja generación de empleo y relativa estabilidad de precios y del tipo de cambio. Así hemos estado desde la crisis de la deuda externa de 1980 y así seguimos después de la de 1995: con una acentuada inequidad en la distribución del ingreso y un ascenso del empleo informal que ya es estructural.

Nada de esto cambiará si ganan los liberales republicanos o los conservadores demócratas. Las relaciones de México con su principal socio y vecino han quedado congeladas en una estructura asimétrica de desigualdad económica y aguda diferenciación de clases. El TLCAN incrementó en forma notable las relaciones comerciales y de inversiones con EU y opacó las de Europa —quizá con excepción de España—, y ha disminuido considerablemente los conflictos en el movimiento de mercancías y de capitales. Las inversiones han aumentado previa aceptación de una relación profundamente asimétrica y casi nula en términos de cooperación y desarrollo. Actualmente los asuntos más conflictivos se refieren a las drogas y a la migración, pero tampoco se espera alguna diferencia sustantiva entre un gobierno y otro.

Los migrantes han protagonizado recientemente un inédito despertar y demandan mejores servicios consulares y defensa legal de México en sus conflictos con las autoridades en el vecino país. El candidato republicano John McCain tiene cierta simpatía porque ha auspiciado una ley de migrantes, pero no se espera que sea suficiente para superar el descontento que hay con el gobierno republicano de Bush. El reciente viaje de Felipe Calderón tampoco causó un gran interés ni en EU ni en México.

El electorado celebra que se vaya el presidente Bush y desea que EU salga ya de Irak, pero tampoco espera un cambio significativo en la política exterior. Por lo que respecta a las relaciones con los poderosos grupos financieros de Wall Street, tanto Obama como Hillary tienen ligas con ellos a través de influyentes políticos como Robert Rubin, por lo cual no se espera un cambio sustantivo en la política financiera o el abandono del Consenso de Washington en favor del desarrollo. Un punto débil de Obama es que no tiene experiencia en la política exterior y por ello es importante quién lo acompañe en la fórmula; se menciona al ex gobernador de Texas, Bill Richardson, bien conocido en México, y seguramente Hillary también tendría un experto compañero, aunque los vicepresidentes no ejercen gran influencia.

La recesión en EU se está combatiendo con medidas que tratan de suavizar el impacto sobre el empleo y aumentar el ingreso de los grupos más desfavorecidos regresándoles impuestos o aumentando las facilidades para que paguen sus hipotecas y seguramente con medidas complementarias del Reino Unido o la Unión Europea, siempre dispuestas a ayudar a Washington, y esperamos que a disuadirlo de nuevas aventuras militares en pos del petróleo u otros recursos que ahora también disputan las nuevas potencias: India y China.

En resumen, lamentablemente no se esperan cambios positivos del nuevo gobierno de EU en su política hacia México ni hacia América Latina.

Presidenta del Consejo Consultivo del Frente Amplio Progresista

 
BÚSQUEDA
Autor:  
 

PERFIL
 
Integrante del Consejo Político del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Maestra en Economía por la Universidad de Harvard. Se ha desempeñado como investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. Fue diputada federal de la L Legislatura por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), senadora de la República por el Frente Democrático Nacional, fundadora y miembro del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, diputada federal de la LVIII Legislatura por dicho partido y embajadora permanente alterna de México en la ONU.
 
Artículos anteriores
 
Pemex a debate 2-febrero-2008
 
La lucha por la democracia 19-enero-2008
 
 
- A   A   A +
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL