| ¿Y los culpables? Estamos en plena “economía de casino” y la suspicacia y el miedo se han apoderado de muchos de los actores de este desastre económico que, sin duda, afectará a millones de personas en el mundo que, sin ser responsables y sin tener la menor opción para participar, saldrán perjudicadas por las decisiones especulativas de unos cuantos, quienes por cierto no aparecen por ningún lado. Al lunes pasado ya se le ha denominado “negro”, en remembranza de otras ocasiones de crisis bursátiles. Y ‘efectivamenté’ la situación es crítica, aunque cambie de un día para otro, como hemos visto en apenas dos jornadas. El lunes de esta misma semana las bolsas de casi todo el mundo perdían cuantiosas sumas, incluyendo la mexicana que lo hacía en una cifra superior a 4%. Para el martes en la mayoría de las bolsas ya se veía una recuperación; y así la mexicana también aumentaba por encima de la pérdida del lunes, en 6%. Es decir, en menos de 24 horas pasamos de una severa crisis a un crecimiento notable, en comparación con las pérdidas registradas. Todo esto sucedió solamente porque el primer anuncio que hizo el gobierno estadounidense de inyectar 150 mil millones de dólares a la economía, vía los apoyos a las familias, fue recibido con incertidumbre y dudas, provocando las caídas mencionadas, hasta que al día siguiente la Reserva Federal de ese país bajó la tasa de interés en 0.75% y entonces sí reaccionaron positivamente los mercados. Ya hay decenas de análisis sobre lo que está ocurriendo en el mundo bursátil y financiero. Éstos van desde los que ven el origen de los problemas en asuntos emocionales y de expectativas, hasta los que lo ubican en posibles acciones de países interesados en que le vaya mal a la economía estadounidense, hasta ahora la principal del mundo. Hay de todo un poco. Pero si realizamos un examen del desarrollo de los acontecimientos durante los dos años anteriores, nos damos cuenta de que era casi imposible que no sucediera lo que está ocurriendo. En primer lugar y fundamentalmente está la irresponsabilidad de los grandes bancos de los países desarrollados, empezando por los estadounidenses, que una vez más le entraron a la especulación, ahora vía las famosas hipotecas subprime y que durante meses ocultaron el hoyo que tenían. Hasta que el problema afloró en un banco, y poco a poco, banco tras banco han ido reconociendo el ocultamiento de información que realizaron y las cuantiosas pérdidas que tienen. Lo cual también demuestra la poca vigilancia, o el “acuerdo en lo oscurito”, que de las operaciones dudosas de los bancos hacen las autoridades hacendarias y financieras de esos países. La crisis es de tal magnitud que el que era el primer banco del mundo, el Citibank, dueño de Banamex en México, reconoció hace unos días que durante el último trimestre del año 2007 perdió la impresionante cifra de más de 9 mil millones de dólares, y parece que todavía no han sacado todo lo que tiene podrido. Por cierto, lo que está salvando a este banco es la inyección de recursos de uno de los principales fondos soberanos del mundo, el del reino de Abu Dhabi, por más de 14 mil millones de dólares para que logre salir a flote. Por cierto, ahora resulta que estos fondos soberanos, la mayoría de ellos de los países asiáticos, son los que están rescatando a las empresas en problemas, como ahora es el caso concreto de los bancos. Al apoyo mencionado anteriormente para el Citibank hay que agregar otro apoyo de 6 mil 500 millones de dólares otorgado a la empresa financiera Merrill Lynch. Es decir que si no fuera por estos fondos, los gobiernos tendrían que haber respondido frente a estos hoyos financieros, comprometiendo recursos en esta situación de recesión generalizada que está por empezar. La pregunta es: ¿por qué el gobierno de Estados Unidos, y el de Gran Bretaña que fue el primero en tener la crisis con el banco Northern Rock y que tuvo que hacerse cargo de él para proteger a los cuentahabientes y evitar se generara una gran crisis social, dejaron que un pequeño grupo de personas decidieran con tal libertad sobre los recursos de otros y se dedicaran a estafar a los clientes y al gobierno con total irresponsabilidad? Es de tal dimensión lo que está ocurriendo con esta crisis financiera que uno de los mayores especuladores exitosos del mundo, el señor George Soros, ha mencionado que es la peor desde la Segunda Guerra Mundial. Incluso, en una entrevista concedida a un periódico australiano, fustiga lo que él denomina como el fundamentalismo del mercado, porque a su juicio no es posible que los mercados financieros tiendan a actuar en equilibrio como afirman tantos teóricos defensores de este sistema. Hasta ahora los gobiernos están analizando cómo salen del hoyo crítico en el que se encuentran las actividades bursátiles, del cual los culpables deberían ser denunciados y, en su caso, sancionar severamente a los que han provocado esta economía que, como decimos, es de casino, de delincuencia de cuello blanco en muchas de sus actividades. Esperemos que lo que está pasando con los bancos estadounidenses no tenga mayor repercusión en la operación de sus filiales en nuestro país. Y que nuestras autoridades hacendarias estén vigilantes, pues el interés mayor de los bancos en nuestro país será aportar lo que sea para salvar a sus matrices, lo cual no siempre está a favor de los intereses de los cuentahabientes mexicanos. Una vez más se demuestra que los que en el sector privado se dedican a manejar dinero ajeno muchas de las veces lo hacen irresponsablemente y con graves consecuencias para millones de personas. Pero al parecer esta es la ley del sistema que tanto defienden muchos. Es decir, lucrar y lucrar, a costa de quien sea y siempre con la ayuda de los gobiernos en turno, como claramente estamos viendo en Gran Bretaña, Estados Unidos y seguramente en cualquier otro país que se vea afectado por esta crisis. Analista político y economista |