Buscar en:
  
   
    Narcotráfico en el DF
EL UNIVERSAL
24 de enero de 2008

Narcotráfico en el DF El secretario de Seguridad Pública del gobierno del Distrito Federal, Joel Ortega, rinde homenaje a Cantinflas cuando rechaza que la capital sea “punto de enlace de grupos dedicados al narcotráfico”, al mismo tiempo que reconoce que la delincuencia organizada se refugia en zonas residenciales y pide apoyo al gobierno federal para combatirla.

Negar la evidencia no resuelve el problema. Todos los cárteles de la droga operan en el DF, donde sus cortejos de escoltas se confunden con otros muchos de ricos y políticos. Varios cabecillas del crimen organizado han sido aprehendidos aquí, en restaurantes y cateos de mansiones, y han habido decapitaciones de empleados del aeropuerto, aduanas y policía, en acciones típicas de sicarios reclutados entre los kaibiles, las tropas especiales de Guatemala reconocidas por su dureza implacable.

La Procuraduría General de la República ha señalado que todos los cárteles del país operan en la ciudad de México e incluso residen en ella por largas temporadas ante lo fácil que les resulta esconderse en una urbe de tales dimensiones.

“La violencia en el país está fuera de control y la lucha contra el crimen organizado se está saliendo de las manos del gobierno federal”, afirma el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, José Luis Soberanes.

Del lado de la ley, las noticias son desalentadoras. La Comisión de la Defensa Nacional de la Cámara de Diputados condicionó la compra de más armas y equipo para el Ejército a los ahorros que puedan hacer la Federación y los estados, es decir, los recortes que apliquen a los presupuestos de atención social y comunicaciones. Nada menos.

El diputado Carlos Lozano, del PRI, reiteró que en el último sexenio se registraron casi 100 mil deserciones en el Ejército. Muchos ex militares se pasaron a las filas de la delincuencia, y otros se dieron de baja por edad y retiro voluntario. La capacidad de fuego de los grupos criminales los anima a atacar a las guarniciones y columnas militares.

En Reynosa, Tamaulipas, ciudad golpeada por la violencia criminal, la policía fue desarmada por el Ejército, por considerarla al servicio de las redes del tráfico de enervantes. La vigilancia ha quedado a cargo de patrullas de soldados desde hace dos días.

Como una de las consecuencias de esa grave situación de inseguridad, las autoridades de Estados Unidos y Canadá han prevenido a sus nacionales de los graves riesgos de visitar México, sobre todo en la zona fronteriza. Así, una de las cartas fuertes para compensar los efectos perjudiciales del alentamiento de la economía del norte del continente, el turismo, ha sido también afectada.

En resumen, parece que también deberemos hacer un esfuerzo para blindar a la sociedad mexicana contra los embates de la delincuencia, con mejor fortuna que los blindajes que se han dispuesto para proteger nuestra economía.

Y, con urgencia, tendremos que replantear la forma de luchar contra el narcotráfico.

 
BÚSQUEDA
Autor:  
 

PERFIL
 
Inspiración en el interés público, responsabilidad, búsqueda de la verdad, de permanente justicia y del cumplimiento de los derechos humanos, son los principios que rigen la editorial que día a día publica EL UNIVERSAL en torno a los acontecimientos principales en México y el resto del mundo.
 
Artículos anteriores
 
Un blindaje endeble 23-enero-2008
 
La caída de las bolsas 22-enero-2008
 
Rescatar el aeropuerto 21-enero-2008
 
Medios e inseguridad 19-enero-2008
 
México y Venezuela: compañías petroleras 19-enero-2008
 
 
- A   A   A +
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Publicidad | Mapa de sitio
© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL