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    La estrategia sexenal
Alberto Aziz
22 de enero de 2008

La estrategia sexenal

Los cambios en el gabinete de Felipe Calderón abren una nueva estrategia de gobierno. Una vez instalado el gobierno, con todas las dificultades que representó la llegada y el cuestionamiento sobre su legitimidad, se ha dado el siguiente paso: colocar las piezas necesarias para lo que será una de las fases más importantes de este gobierno: poner en marcha sus proyectos sustantivos. Si el cálculo es correcto, con lo ganado en términos de estabilidad y las reformas del año pasado (ISSSTE, fiscal, electoral), ahora el calderonismo parece decidido a jugar fuerte sus fichas entre 2008 y 2009, porque sabe que de este tramo depende básicamente lo que suceda el resto del sexenio.

¿Con tres movimientos en las principales cabezas se ha logrado la principal jugada? Para responder a esta pregunta primero hay que saber qué existe en común entre los siguientes asuntos: a) el proyecto de reforma energética que tiene la intención de cambiar las reglas del juego para permitir la inversión privada, nacional o extranjera, en Pemex y en la industria eléctrica; b) la reforma laboral que flexibilice de derecho lo que ya es un hecho en las relaciones laborales, tanto por la enorme simulación con los contratos de protección, verdaderas franquicias sindicales, como por los estrechos márgenes de defensa colectiva que tiene el mundo del trabajo frente a las empresas; c) la intención de hacer una reforma light para radio, televisión y telecomunicaciones, que pueda resarcir lo que quedó en entredicho de la ley Televisa y que disminuya los impactos de lo que desechó la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Estos tres asuntos necesitan un reforzamiento de la alianza entre PAN y PRI en el Congreso, sobre todo porque estas reformas sustantivas redefinirán el perfil de país en asuntos estratégicos. La parte común de la alianza gobernante entre esos dos partidos es la coincidencia en el proyecto de país. Para hacer todo este trabajo se cuenta con unos meses, con la ventana reformista que terminará hacia la mitad del año, cuando inicie la preparación de las elecciones intermedias de 2009. Esta agenda reformista cobra un nuevo impulso con los cambios en el gabinete.

Sin duda, para hacer una operación de esa magnitud se necesita afinar el equipo de gobierno. Calderón ubicó en gobernación a su principal operador político. Una vez terminada la etapa de pagar favores y deudas políticas de la campaña, Calderón apretó las tuercas para posicionar a su grupo compacto en los lugares estratégicos.

El nombramiento de Juan Camilo Mouriño a Gobernación es la pieza que redondea la estrategia, porque sintoniza la operación política desde la Presidencia hacia los distintos núcleos de poder: el Congreso, los medios, los partidos y el aparato de seguridad nacional. Este nombramiento ha tenido cuestionamientos por la nacionalidad del joven político. No se trata de xenofobia, sino de ver si Mouriño cumple o no con la legalidad, litigio que seguirá abierto. Diarios como El País destacaron la noticia en los siguientes términos: “Un madrileño dirigirá la lucha contra el crimen organizado”.

La otra parte de la estrategia tiene como objetivo principal las elecciones de 2009. Se movieron las piezas para recuperar el manejo del partido y lograr sinergia con la acción de gobierno, para lo cual se ubicó a Germán Martínez al frente del partido. Sin duda, la principal preocupación de la nueva dirigencia panista es la elección de la Legislatura 61 (2009-2012). Durante 2008 habrá seis elecciones locales, pero el PAN no tendrá mucho que ganar, porque la principal competencia será entre PRI y PRD.

Las elecciones intermedias pueden ser una nueva plataforma del sexenio o, por el contrario, como le sucedió a Vicente Fox en 2003, pueden ser un final anticipado en múltiples sentidos: desde el manejo presupuestal hasta la condición de fortaleza o debilidad en la que se arribe a la sucesión presidencial. Sin dejar de lado que una derrota panista en 2009 correspondería a una mala evaluación del gobierno calderonista.

La otra pieza que se movió en el tablero fue la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Social. La llegada Ernesto Cordero tiene amarres importantes en el rompecabezas. Calderón habló de una nueva política social; quién sabe cuál será ser el alcance y contenido de esta afirmación, más allá de la retórica del momento.

Se puede pensar en dos consecuencias inmediatas sobre el futuro inmediato de la política social: por una parte, la posible subordinación de lo social al espacio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; el perfil técnico del nuevo secretario cuadra con este objetivo. Por la otra, el movimiento de Beatriz Zavala al CEN del PAN puede reforzar con información privilegiada al partido en materia de los beneficiarios-votantes de los programas sociales, lo cual significa un importante insumo para la operación electoral del panismo.

De cualquier forma, con la mezcla entre subordinación social a la tecnocracia de Hacienda y el manejo electoral de la política social, queda poco espacio para que los cambios apunten hacia la resolución de problemas fundamentales, como la perspectiva de derechos que necesita la política social y el blindaje de los programas en todos sus niveles de operación, para contrarrestar el clientelismo feroz que practican todos los partidos políticos.

La estrategia sexenal de Calderón ha quedado planteada en sus dos partes: el escenario reformador y las elecciones intermedias. Pero falta ver los resultados. Lo que se calcula y se planea en el papel puede resultar diferente en los hechos. Hay otros factores que jugarán en estos dos intensos años. Las reformas pueden lograrse mediante la mayoría que se construya entre PAN y PRI, pero vamos a ver qué hace el PRD, que por lo pronto ha mandado diversas señales de que está radicalmente contra la inversión privada en Pemex y en la industria eléctrica; también habrá que ver qué tipo de intereses predominan en el PRI, porque si los costos son muy altos, fácilmente pueden regresar a sus posiciones nacionalistas, a ver qué resuelven en su dispendiosa reunión de Cancún.

Mientras el gobierno de Calderón estrena estrategia, la violencia del narcotráfico ahoga ciudades como Tijuana y los temores de una recesión en Estados Unidos provocan otro lunes negro en las bolsas de Asia y Europa.

Investigador del CIESAS

 
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PERFIL
 
Profesor e investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

Ha escrito libros y numerosos artículos de investigación.

También ha sido docente en universidades mexicanas y conferencista en diversas instituciones extranjeras, como la Sorbona de París, la UNESCO, la Universidad de California en San Diego y el Instituto Ortega y Gasset en Madrid.

 
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