| Con la publicación del nuevo Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, nuestro país entra en una etapa diferente de la transición que se propone dar calidad a la democracia. Las disposiciones que ahí se incluyen buscan frenar la inconformidad social generada por abusos que, por lo intenso de la competencia, cada vez se agudizaban más; me refiero a las campañas tan largas que —si consideramos las precampañas— podían durar un año o más, el enorme dispendio de recursos, la mayoría destinados a cubrir espacios en televisión y radio, con contenidos que en muchas ocasiones no abonaban a la civilidad política ni tampoco abordaban el interés ciudadano; además de la incertidumbre acerca de la procedencia de las aportaciones, entre otros aspectos. El nuevo Cofipe determina campañas más cortas y racionales, reglas claras para las precampañas, establece una mayor fiscalización para transparentar los recursos que se gastan en ellas, propicia un debate propositivo que sirva a la gente para formarse un juicio informado y, al mismo tiempo, coloca barreras para evitar que el dinero influya en la orientación de los votantes. Se propone, pues, que las elecciones no se conviertan en subastas de candidatos y privilegia los procesos electorales como un momento de reflexión colectiva para determinar el rumbo del país, del estado o del municipio. La utilización en contiendas electorales de miles de millones de pesos sin mecanismos de transparencia que garanticen equidad deforma a la democracia. Por ello resulta positiva la determinación de que en el caso de los partidos políticos no se aplique ni el secreto fiscal ni el bancario porque se trata de recursos públicos que deben estar abiertos al escrutinio social. Atiende demandas ciudadanas, al poner un alto a las campañas negras, evitando que recursos valiosísimos se destinen a ellas, en un país tan desigual como el nuestro, que los requiere con urgencia para mejorar las condiciones de vida de las y los mexicanos. Ahora, la propaganda de los partidos será ordenada por la autoridad electoral y ya no significará el traslado de miles de millones de pesos del erario público o de fuentes inciertas para cubrir el pago de spots, pues se utilizarán los tiempos que le corresponden al Estado por ley. Algunos especialistas han calculado que el ahorro será de mil millones de pesos en el caso de elecciones intermedias y de 500 millones en el caso de elecciones presidenciales. No será una tarea sencilla; el Instituto Federal Electoral sale fortalecido en sus capacidades y atribuciones con esta reforma, pero al mismo tiempo tiene que echar a andar nuevos procesos que seguramente le representarán enormes retos. Sin duda no será fácil organizar y operar la aparición de cada partido en los tiempos de Estado y en todo el país, pero estas acciones son necesarias para dar un paso adelante en el fortalecimiento de nuestra democracia. El nuevo Cofipe es parte de una respuesta a la irritación social que siguió al proceso de 2006, y que lastimó a un alto porcentaje de mexicanos por el exceso de recursos económicos derrochados y por la descalificación entre candidatos. Los legisladores decidieron enfrentar la inconformidad ciudadana y realizar una reforma que propiciara un clima de civilidad política con nuevas reglas para que las elecciones sean, como decía, momentos de reflexión colectiva y no de rupturas continuas que detienen la construcción de visiones comunes. Ahora, por ejemplo, se podrán realizar conteos voto por voto cuando los resultados electorales estén muy reñidos. Mi reconocimiento para ellas y para ellos porque, además, la forma en que se debatió y aprobó marca un camino de construcción de acuerdos absolutamente indispensable para la consolidación democrática, que no se había logrado en los últimos años. Es decir, se privilegió la política, acercando posiciones para generar consensos. El propósito de estas acciones está claro: se trata de dar calidad a la democracia para que la decisión sobre el rumbo que tomemos se dé en condiciones de libertad, reflexión y responsabilidad. Gobernadora de Zacatecas |