| La entrada plena en vigor del capítulo agropecuario del TLC y la oposición nacional resultante han provocado un caudal de opiniones reacias a los hechos básicos. En vez de impugnar la permanencia y aumento de los subsidios agrícolas del gobierno de Estados Unidos, tales opiniones ensalzan al TLC y la emprenden contra los agricultores mexicanos, descalificándolos por no haberse preparado para la apertura. Como es obvio, el tema no es si el TLC ha sido positivo para México. El tema es: ¿de qué libre comercio hablan? ¿Acaso no es cierto que eliminar subsidios es condición del libre comercio que proclaman? ¿Es que los subsidios sólo son legítimos para EU? ¿Qué dicen de la demanda de los gobiernos de Canadá, Brasil, Argentina, Guatemala y otros contra EU en la OMC por la misma causa? “Algo está podrido en Dinamarca”, diría Shakespeare. El crudo interés de importadores y distribuidores, la tibieza del gobierno y las ínfulas modernizantes de los publicistas políticos se dan la mano en este asunto. La descarada parcialidad de los argumentos que esgrimen sugiere que la idea del libre comercio ha inflado un globo ideológico reacio a procesar los hechos más elementales, como si el TLC fuera el mantra envolvente de la realidad, no una solución contingente a temas históricamente delimitados. Se olvida que el TLC fue la solución ideada por EU a la crisis de la deuda externa de los 80. Su objetivo fue fortalecer la capacidad de México para obtener divisas y así redimir sus obligaciones financieras. Para tal fin se amplió la frontera maquiladora, a cambio de lo cual México obtuvo facilidades para aumentar las exportaciones tradicionales (materias primas, hortalizas, fruta, cerveza, ganado y ciertos productos industriales), bienes que se exportaban desde la época de Porfirio Díaz. Hasta ahí todo fue razonable y exitoso como lo muestra el desahogo de la deuda externa, que dejó de ser apremiante. Pero una vez montados en la ola, los gobiernos signatarios fueron mucho más allá y establecieron un calendario de desgravación para la totalidad de bienes y servicios, la mayoría de los cuales eran ajenos al problema original. Así se formó la bola de nieve ideológica denigrante de todo lo hecho en México y hasta del carácter nacional. Tal operación requirió huestes de publicistas aliados al gobierno de Salinas, los cuales, llenando el vacío intelectual, coparon los medios de comunicación y foros públicos en una masiva exhibición de renuncia a la independencia de criterio, a la lealtad nacional, a la honradez y al decoro. Son esos mismos publicistas y sus adherentes los que ahora apabullan a los productores rurales por incapaces de competir con los productos subsidiados de EU. ¿Hay contradicción entre abrir la puerta a tales productos subsidiados y la ideología del libre comercio? ¡Qué importa! Lo importante es salirse con la suya, agradar a las figuras de poder consideradas superiores, ratificar su postura, sentirse modernos y a tono con los tiempos, proteger su estatus, engordar su bolsa y que la voluntad del libre comercio se realice en los bueyes de mi compadre, quién les manda, a ver si así aprenden, huarachudos irredentos. Esto por lo que toca a los publicistas. ¿Y qué me dice del PAN? Bueno…, los panistas no pueden ser cínicos por convicción religiosa. En vez de eso suelen ser hipócritas, resbalosos o legalistas, que para el caso viene a ser lo mismo. Véase el desplegado de la Sagarpa sobre “preocupaciones y realidades del TLC” (7/01), puras evasivas de la despoblación del campo y del aumento de la migración a EU por la competencia desleal de ciertas importaciones agrícolas. ¿Recuerdan la promesa de que el TLC reduciría la migración al aumentar el empleo aquí? La verdad es que el tratado no ha resultado tan decisivo para el crecimiento nacional, como se ha visto los últimos cuatro años, periodo en el que el gasto público y la inversión doméstica han sostenido la creación de empleos y el crecimiento del PIB, este último siempre superior al proyectado por el cálculo basado en la apertura creciente. Hoy las autoridades admiten que, ante una recesión en EU, el crecimiento dependerá de factores nacionales. blascota@prodigy.net.mx Analista político |