| Los eventos políticos son inagendables. No se pueden calendarizar. En cuestión de minutos, lo inesperado cambia por completo una agenda política. Aquí he seleccionado tan sólo algunos sucesos políticamente relevantes que requieren atención inmediata en el ámbito nacional y en el internacional. El nombramiento tripartita en el IFE, del consejero presidente y dos consejeros más, debe darse a más tardar en febrero. No se vislumbra una fórmula aceptable a los tres partidos grandes (en la que debiera incluirse a los menores) que logre el consenso de PRI, PAN y PRD evitando a toda costa el bipartidismo PRI-PAN del anterior consejo. La designación del nuevo presidente del PRD es para marzo. La decisión no es tanto sobre dos personas, Jesús Ortega y Alejandro Encinas, sino más bien entre lo que cada uno representa: la racionalidad política y la institucionalidad de parte del primero, o el movimiento autoritario tan cercano al corazón de AMLO de parte del segundo. De esta decisión dependerá en buena medida la conformación de los escenarios políticos de las elecciones de 2009 y de 2012, y de fondo la necesaria reingeniería del sistema político nacional. En octubre inicia formalmente el proceso electoral para la renovación de la Cámara de Diputados en 2009, pero las nuevas disposiciones de la reforma electoral podrían variar la fecha sin saber para cuándo. Habrá seis procesos electorales locales este año, para legislaturas estatales y ayuntamientos en Baja California Sur, Quintana Roo, Hidalgo, Nayarit, Coahuila y Guerrero. Las dirigencias partidistas estarán muy ocupadas en el diseño de la estrategia de campaña a fin de llevar al mayor número de sus candidatos a ocupar las 500 curules de San Lázaro. Algunos avizoran un repunte del PRI con base en los resultados de 2007 y las divisiones internas en los otros dos partidos mayores: Encino-Calderón en el PAN, ya resuelta con Germán Martínez, y Nueva Izquierda-AMLO en el PRD. Ya veremos. Fundamental resultará la aprobación de la reforma judicial en el siguiente periodo ordinario de sesiones del Congreso, con el regreso del dictamen del Senado a los diputados. Si no sale ahora será muy difícil que se apruebe después y la justicia quedará más maltrecha. En el plano internacional destacan la crisis que provocó el asesinato de Benazir Buttho en Paquistán, la también crisis postelectoral en Kenia y las elecciones para las candidaturas republicana y demócrata a la Presidencia en EU. La primera afecta en primer término a los paquistaníes, que verán alejarse aún más de lo que ya estaba su democracia, y no por la muerte de Benazir, que nunca fue una verdadera y auténtica demócrata —simplemente hay que recordar la actitud autoritaria que mantuvo en el Partido Popular Paquistaní (PPP)—, sino porque paradójicamente se ha robustecido la nefasta tradición política dinástica que ahora lleva como líder del citado partido al hijo mayor de Bhutto, Bilawal, de apenas 19 años y estudiante en Oxford, y como regente mientras termina sus estudios a su padre y esposo de Benzair, Asif Ali Zardari, Mr. Ten Percent acusado de corrupto. Todo queda en familia a pesar de la violencia y muerte que han diezmado a este clan, comenzando por el padre de Benzair, Zulfikar Ali Bhutto, fundador del PPP, primero presidente y luego primer ministro de Paquistán hasta que fue derrocado por un golpe y ejecutado en 1979. La muerte de Benzair es un serio revés a la estrategia de EU en Paquistán, que busca por el camino equivocado la estabilidad de un país provisto de no pocas ojivas nucleares y evitar que el islam tome el poder y se fortalezcan los talibanes, y con ellos Al-Qaeda. Ahora la administración Bush que ha derramado billones de dólares en Paquistán no sabe qué hacer con esa bomba que ya estalló. Respecto a las elecciones en EU, los resultados en los caucuses de Iowa y New Hampshire demuestran que la lucha electoral será mucho más reñida y ríspida que lo que se había previsto, particularmente en el Partido Demócrata, donde los diferenciales entre Barack Obama y Hillary Clinton se han reducido considerablemente. En el Republicano, John MacCain todavía no puede cantar victoria, sobre todo después del triunfo de Huckabee en Iowa. Finalmente, mucho parece depender de las primarias del supermartes de febrero (Texas, Nueva York y California) y de los independientes. Con tanta incertidumbre se configura una tendencia favorable al cambio y por lo tanto anti-Bush, con los problemas de la migración, el fin de la guerra en Irak y el empoderamiento de la sociedad civil frente a las grandes coporaciones, sobre todo las petroleras y los lobbistas de Washington, como la temática electoral. Tan sólo los eventos comentados y otros más configuran un año plagado de turbulencias que harán de la inestabilidad política el sello de este 2008. Espero equivocarme. ¡Feliz Año! Director del Departamento de Derecho del ITESM-CCM |