| Hoy los economistas y los políticos están sorprendidos por lo que está ocurriendo en la economía mundial, ya que hasta la fecha no se habían presentado tantos problemas ni tan pocas soluciones a ellos. El mejor ejemplo de ello es lo que está pasando con los precios de varios productos, desde los hidrocarburos hasta los alimentos. Así vemos que el mercado de los hidrocarburos está poniendo de cabeza a muchas economías nacionales de nuestro planeta. Por si esto fuera poco, se presenta el tema del claro declive del dólar como moneda emblemática de la economía mundial. Hoy el petróleo se cotiza ya por encima de los 100 dólares el barril y se pronostica que todavía crezca más durante el año, sin que pueda hacerse algo para parar el aumento de precios, sobre todo al tomar en cuenta que están entrando al mercado más de 2 mil millones de consumidores que antes apenas si representaban algo en los mercados de bienes y servicios. Actualmente, los principales responsables de este consumo inusual son la República Popular China y la India. Todos sabemos que hasta ahora el petróleo es el insumo básico para la fabricación de cientos de productos y servicios, especialmente del transporte de personas. Y lo que está ocurriendo es que ya los tiempos del petróleo barato y abundante se han terminado, por lo menos para los próximos años. Las reservas petroleras se están agotando a tal punto que, según la Agencia Internacional de Energía (AIE), si el consumo sigue así, sin tomar en cuenta a los nuevos consumidores, el petróleo se acabará para el año 2050. Asimismo, las exploraciones en aguas profundas todavía tardarán algunos años para que empiecen a dar resultados. Los estadounidenses llevan más de tres décadas haciéndolo y los brasileños, dentro de los países subdesarrollados, son quienes actualmente se encuentran más avanzados. Pero lo que resulta paradójico en este punto es que ellos vinieron a México a aprender cómo hacerlo y ya lo están haciendo a profundidades de más de 2 mil metros, mientras que nosotros seguimos haciéndolo cuando mucho a 400 metros de profundidad, lo que es una muestra del desprecio de varios gobiernos que hemos tenido por desarrollar las oportunidades para nuestra industria petrolera. Por otro lado, la situación económica en todas partes del mundo está haciendo que los gobiernos nacionales modifiquen sus reservas monetarias internacionales, abandonando el dólar estadounidense y adquiriendo otras monedas o recurriendo al oro y la plata. Así, mientas que en 1999 las reservas monetarias de los bancos centrales se conformaban en casi 70% con divisas en dólares estadounidenses, hoy éstos han bajado a 65% y se espera que siga este descenso. De manera adicional a la situación del mercado de los hidrocarburos se encuentra la crisis de las hipotecas subprime, que en español algunos las han denominado “hipotecas locas”, que ha provocado situaciones críticas en los principales bancos de todo el mundo, empezando por los estadounidenses, que día a día están constatando que el hoyo es cada vez más grande, con lo que están perdiendo no sólo mercados, sino capitalización y, por ende, prestigio. El mejor ejemplo lo tenemos en el que era el principal banco del mundo, el estadounidense Citigroup, que por cierto es propietario de 100% de Banamex en nuestro país. En diciembre de 2006, según la empresa Bloomberg, era el banco número uno de acuerdo con el nivel de capitalización, con más de 250 mil millones de dólares, y hoy ha sido relegado al sexto lugar, con 120 mil millones de dólares, como resultado de sus aventuras en la especulación. Tal es la situación del Citigroup, que el banco español Santander, a través de su presidente el señor Emilio Botín, ha declarado que el objetivo para este 2008 es pasar por encima del Citigroup en materia de capitalización. Esperemos que las autoridades estén atentas a lo que vaya a ocurrir con los bancos extranjeros y no sean los cuentahabientes mexicanos los que paguen parcialmente esta irresponsabilidad bancaria del que, presumía, era el mejor banco del mundo. Hoy son los bancos chinos los que encabezan la lista de mayor capitalización y esta situación, por lo visto, durará por muchos años. Pero lo sorprendente es que quienes están salvando a los bancos, tanto estadounidenses como europeos, son los “fondos soberanos” de los países emergentes. Los gobiernos de estos últimos, a través de la acumulación de cuantiosos recursos, producto sobre todo de los altos precios del petróleo, están apoyando a dichos bancos. Tan sólo el fondo soberano de Abu Dhabi del Medio Oriente ha anunciado una inversión de 7 mil 500 millones de dólares en el Citigroup para ayudarle a resarcirse de las cuantiosas pérdidas que está enfrentando. Por supuesto, hay muchas quejas con respecto a estos fondos soberanos, pero recordemos que quienes iniciaron esta práctica fueron los países europeos, principalmente la Gran Bretaña, que en los años 70 querían asegurar su futuro gracias a los precios de las materias primas que sacaban fundamentalmente de sus colonias. Ahora la moneda se les volteó y son los llamados países emergentes los que tienen la sartén por el mango. Los países productores de petróleo, además de China e India, lo están llevando a cabo de una manera regular y constante, sentando su presencia en casi toda la economía mundial. Y seguramente este año será el de la consolidación de estos fondos soberanos, ante los cuales se tendrán que doblegar las, hasta hoy, llamadas grandes economías de los países desarrollados. En el tema del petróleo y del crecimiento de los llamados países emergentes, en el que destacan sobre todo los asiáticos y Brasil, nuestro país se encuentra sin tener un peso específico, quedando a merced de lo que decidan otros, a pesar de ser una de las 15 principales economías del mundo. Ni invertimos lo suficiente en nuestra empresa petrolera ni por supuesto tenemos algún fondo soberano que nos permita invertir en otros países. Esta es otra muestra del poco peso específico con el cual participa México en el mundo. Analista político y economista |