| Hasta hace pocos años hablar del clima era equivalente a tocar un tema sin importancia, cómodo porque no despertaría polémica; era un preámbulo para los que sí se consideraban relevantes. Hoy, hablar del clima es una prioridad global porque los cambios antinaturales que ha sufrido evidencian que la contaminación provocada por la acción del hombre pone en riesgo a todo el planeta. Hoy, en las mesas familiares se expresa la preocupación por la sequía atípica que se ha padecido o por las tormentas que llegaron con una furia que ni los abuelos recuerdan. Estos son efectos, junto con muchos otros, del calentamiento global que lanza un reto enorme a la humanidad porque para enfrentarlo es necesario actuar en conjunto asumiendo vías alternas de desarrollo que utilicen energía más limpia y que cuiden el medio ambiente. Nos encontramos en un momento crítico que exige pasar de la reflexión a la acción. La tarea nos implica a todas y todos, en todos los rincones del planeta. Pero, sin duda, implica en mayor medida a quienes emiten más contaminantes, es decir, a los países más desarrollados, especialmente a Estados Unidos. La Conferencia de Bali, recién concluida, abre la puerta para alcanzar un acuerdo internacional que de verdad combata la emisión de contaminantes a la atmósfera, ya que esta vez Estados Unidos asumió el documento, a diferencia del Protocolo de Kioto que, por ello, no cumplió las metas que se proponía. Aún no podemos sentirnos satisfechos con la “hoja de ruta” de Bali, porque es un primer paso: el nuevo instrumento internacional se empezará a negociar y deberá estar listo en 2009. Algunos grupos ecologistas han expresado su legítima preocupación porque en él se incluyan compromisos específicos y metas concretas de reducción de gases. Sin duda es complicado porque se tocan grandes intereses, pero éstos no pueden estar por encima del bienestar de la humanidad entera. Continuar por el mismo camino nos llevaría a una catástrofe. El Nobel mexicano, Mario Molina, ha insistido en que si continuamos como hasta ahora, en poco tiempo la temperatura subiría entre 6 y 7 grados, produciendo un cambio comparable al de una época glacial pero en sentido contrario y nadie puede anticipar cómo va a responder el clima. Ya se están produciendo cambios de los vientos, y pueden presentarse también en la circulación de los océanos, lo cual ocasionarán que miles de millones de personas se vean afectadas negativamente. Actualmente 400 millones de personas viven bajo condiciones de extrema sequía, cifra que se ha duplicado de 1970 a 2002. En épocas pasadas, cuando se presentaban estos cambios, la respuesta de la humanidad era la migración; sin embargo, ahora, el planeta está lleno porque hay centros urbanos en toda su geografía y no hay a dónde ir. Es urgente empezar ya para que en las próximas décadas logremos mejorar la eficiencia energética; el rendimiento de plantas generadoras de electricidad; se sustituya el carbón por gas natural; se impulse la energía limpia, eólica o solar; se produzcan biocombustibles y se mejoren las reservas ecológicas. Las medidas también se deben tomar en los hogares haciendo un uso responsable del agua y el automóvil. En la Cumbre Mundial sobre Cambio Climático, México propuso crear un fondo global para financiar programas contra el cambio climático en los países en desarrollo, para que no detengan su crecimiento, sino que lo hagan con respeto del medio ambiente. Todos tenemos algo qué aportar. En Zacatecas, empezamos a apoyar con fondos públicos el uso de tecnologías de energía alternativa en las empresas, para que cambien a la fotovoltaica o a la solar. También, hemos destinado una inversión sin precedentes para reforestación. Hoy, hablar del clima debe llevarnos a la acción para que, desde nuestro ámbito, contribuyamos a adoptar formas de desarrollo y estilos de vida que sean responsables con nuestro entorno. No tenemos otra opción. Gobernadora de Zacatecas |